Avanzamos… para atrás

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Ante problemas nuevos y viejos, México no parece estar preparado para enfrentar los retos globales y propios, más aún, hemos consumido y agotado recursos naturales, tecnológicos y humanos sin que se hayan aprovechado en beneficio social para disminuir la pobreza, mejorar la salud, otorgar mejores servicios públicos, un medio ambiente limpio y empleos con salarios dignos. Ya se consumió la mayor parte de los recursos petroleros y lo que queda es escaso y costosa su extracción; ya no se cuenta con las reservas de recursos para enfrentar riesgos económicos y catástrofes naturales y peor aún, se está sufriendo un deterioro social con enfrentamientos o desencuentros entre el gobierno y los empresarios, los medios de comunicación y los grupos de oposición política; si a esto se agrega el terrible problema de la violencia que realizan las bandas de narcotraficantes, “huachicoleros”, extorsionadores, asaltantes urbanos y rurales, que ya rebasan a la autoridad, se está gestando un ambiente de desánimo social, de hacerse justicia directamente y de protestar violentamente con bloqueos, marchas, toma de casetas de peaje, de oficinas públicas y hasta linchamientos populares. Es decir, más que avanzar, retrocedemos.

Es significativo que habiendo sido las fuerzas armadas la institución más respetada y reconocida socialmente, en este sexenio haya sido víctima de humillaciones y ataques por ciudadanos y grupos delictivos. En el diario Reforma, en columna de Mauricio Farah, Secretario General de Servicios Administrativos del Senado, da cuenta de diversos actos en los que pobladores en Guerrero, Michoacán y Oaxaca atacan con palas y escobas a soldados o bien los retienen hasta conseguir lo que los ciudadanos pretenden, legal o ilegalmente y hasta el bochornoso acto en abril, en el que miembros del cártel de Sinaloa “amenazan y patean a militares que están en el suelo, en La Noria, Sinaloa”.

Son muestras de que al ejército no solo no se le teme, sino que se le está perdiendo el respeto y el reconocimiento que siempre se le ha tenido y todo ello como consecuencia de la política de “abrazos no balazos”. Otra prueba de que retrocedemos.

Otro elemento que muestra y demuestra el deterioro social es la reacción cada vez más común del pueblo ante la impunidad y la desconfianza en la justicia en México, son “los linchamientos”, es decir el tomarse la justicia en propias manos. El Universal expone cómo en Puebla se tienen ya once linchamientos este año, el último de los cuales fue el del joven Daniel Picazo, acusado por el pueblo como secuestrador, por lo que “fue golpeado y posteriormente le prendieron fuego” y muerto, sin defensa alguna y sin que la autoridad local interviniera; se informa que ya fueron detenidos cinco de los linchadores, pero lo hecho, hecho está.

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Sin embargo, no se está hablando de actos aislados pues en el Estado de Puebla, en 2021, según El Universal, hubo 97 linchamientos con dos personas muertas y en 2020, 148 con 9 muertos; en 2019 se reportan 276 con 20 personas asesinadas.

Una descomposición social que en alguna forma está siendo provocado por la inacción de la autoridad y la impunidad, pues quienes realizan estos actos no reciben castigo o bien reciben penas menores. Al no haber justicia, retrocedemos.

Otro deterioro, este del medio ambiente, lo narra en su columna en Reforma, María Elizabeth de los Ríos Uriarte, investigadora de la Facultad de Bioética de la Universidad Anáhuac México, quien sostiene que “el desgaste y erosión de nuestro planeta se encuentra ya actualmente en un punto irreversible, sólo nos queda ganar tiempo retrasando dicha destrucción”; es decir, “hemos dejado desatendida la casa (común) que compartimos… todos los seres humanos de la tierra” y hace referencia a la Encíclica “Laudato Si” del Papa Francisco, quien hizo un enérgico llamado a cuidar esta “casa común” pues no se tiene otra.

Pero, mientras que en Europa el Parlamento Europeo ordenó que todos los vehículos individuales nuevos a partir de 2035 sean de “emisiones cero” ya que se pretende que para 2050 “toda Europa sea un continente neutro en carbono”, aquí en México seguimos viendo para atrás, el gobierno compró una refinadora en Estados Unidos, está construyendo la refinería de “Dos Bocas”, Pemex produce grandes cantidades de combustóleo que tiene que consumir la CFE, pues ya no se tiene cómo almacenarlo y además la propia CFE ha firmado contratos millonarios por miles de toneladas de carbón para sus plantas, todo ello altamente contaminante.

Lo dicho pues, solo avanzamos para atrás.


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