Astucia

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Los políticos despiertan emociones y mueven al apoyo ciudadano, pero sólo son atractivos si tienen carisma y astucia. Por lo sucedido en la primera mitad del actual sexenio pareciera que lo anterior no se da entre los miembros del «nuevo PRI». El actual Presidente ya ha demostrado que no lo tiene, y a pesar de que algunos de su círculo cercano siguen creyendo que ellos sí lo poseen, decidieron atraer un personaje del «viejo PRI» para rejuvenecer su imagen a pesar de la contradicción implícita.

Es evidente la aversión presidencial a hacer cambios en el actual gabinete a pesar de errores obvios (el cambio de Procurador General de la República fue excepción, provocada por la inacción en Ayotzinapa). Ha mantenido a altos funcionarios que con acciones y omisiones afectan la imagen y el desempeño del gobierno en su conjunto. Entre otros, los titulares de Hacienda, de Educación y de Gobernación han realizado acciones que obligarían a una renuncia en cualquier país que se respete.

Sin duda la mejora de su imagen a futuro obligó a que el Presidente y su grupo decidieran el cambio del dirigente de su partido, a pesar de su eficiente gestión en las pasadas elecciones. Camacho Quiroz logró obtener un porcentaje electoral sustancialmente mayor a la aprobación del Presidente, pero como no garantizaba el futuro del círculo cercano, prescindieron de él. Siendo un partido con una democracia interna sui géneris no hubo siquiera el intento de simular una elección para escoger al sustituto, siguieron su método tradicional de designación.

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La decisión de incorporar a Manlio Fabio Beltrones al equipo tiene muchas lecturas: aportará experiencia electoral y política a un equipo que ha mostrado carecer de ambas, ocupará una posición con visibilidad pero con límites precisos, compensará desde fuera errores y omisiones del gabinete y usará su largo colmillo en favor del equipo, no contra él.

Pudo haber ocupado un puesto en el gabinete, pero para Enrique Peña es evidente que la amistad es más importante que la eficacia. Pudo haber sido el Embajador de México un Estados Unidos, pero no se sabe si Manlio no quiso estar fuera de la jugada en el próximo relevo presidencial o si el país del norte se negó a dar su beneplácito al nombramiento. Como estará en primera línea de la acción política va a participar en la decisión del candidato del PRI a suceder a Peña, con el riesgo de que se las arregle para quedar él de candidato.

Manlio tiene una amplia experiencia como político: subsecretario de Gobernación, gobernador, senador y diputado, además de múltiples cargos partidistas. Tiene amigos incondicionales en su partido, pero también en otros partidos, y especialmente tiene la astucia y la paciencia de encontrar el momento adecuado para entonces actuar sin reticencia alguna.

El Partido Acción Nacional, el partido más importante en la oposición realizará este domingo la elección para elegir a su presidente. A diferencia del partido en el poder, todos sus miembros están llamados a votar y a escoger entre dos candidatos que hicieron campaña durante semanas.

Ningún tema será más importante que elegir a quien tenga la inteligencia y la astucia para lidiar con un político del colmillo de Manlio. Los panistas estarán escribiendo desde ahora lo que les sucederá en 2018.


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