Órale, ¿quién lo diría? Luisa María Alcalde, recién aterrizada como consejera jurídica de la Presidencia, en lugar de estar clavada en expedientes y demandas serias, ahora va a conducir el “Detector de Mentiras Extendido”. Sí, como lo oyen: un programa vespertino para desmentir todo lo que le haga daño a la 4T y sus gobiernos. De la consejería jurídica al control remoto de la narrativa. ¡Qué cambio de chamba, compadre!
La Presidenta Claudia Sheinbaum lo anunció en la mañanera: ya no basta con el cachito semanal de los miércoles. Ahora será más grande, más extendido y con Alcalde al frente, porque según parece, hay demasiadas “falsedades” circulando en medios y redes. Derecho de réplica, le llaman. Otros le dicen propaganda con lana del pueblo para tapar baches, escándalos y realidades incómodas que no se resuelven con comunicados.
Mira, uno puede entender que todo gobierno quiera aclarar cosas. Pero cuando la propia consejera jurídica, que debería estar garantizando que las leyes se cumplan y defendiendo al Estado de manera seria, se convierte en la conductora estrella del desmentidor oficial, se antoja raro. ¿No que era abogada brillante de la UNAM? Pues ahora su talento lo usaremos para cazar fake news en horario estelar. Mientras tanto, los problemas de verdad —la seguridad, la economía, los cárteles— siguen ahí, sin detector que los borre.
Es el nuevo capítulo de la eterna máquina de imagen: si la realidad pica, inventamos un programa para decir que no pica. Irónico, ¿no? Porque desmentir mentiras está bien, pero cuando el gobierno mismo parece más ocupado en combatir críticas que en resolver los líos que las generan, el detector empieza a sonar para todos lados.
Alcalde es una política capaz y con trayectoria. Nadie le quita eso. Pero ponerla de “influencer institucional” con recursos públicos en este momento huele más a control de daños que a ejercicio jurídico puro. La 4T quiere blindar su relato, aunque la calle y los datos sigan contando otra historia.
Al final, el pueblo no es tonto. Por más extendido que esté el detector, hay verdades que no se desmienten con un programa: o se atienden de frente o se pudren solas.






























