En redes sociales no paran de circular versiones sobre la muerte del diputado federal de Morena Zenyazen Escobar García. Lo hallaron sin vida este viernes dentro de su vehículo, a un lado de la carretera federal en la comunidad La Gloria, municipio de Puente Nacional, Veracruz. Tenía al menos un disparo de arma de fuego. La Fiscalía estatal confirmó el deceso y el gobierno local, a través del secretario Ricardo Ahued, se apresuró a decir que “no fue un atentado” ni un ataque externo al auto. Que se trata de un “lamentable fallecimiento por arma de fuego”. La FGR ya anunció que atraerá la investigación por tratarse de un legislador federal. Hasta ahí lo confirmado.
Lo demás son comentarios, sospechas y rumores que se multiplican hora tras hora. Usuarios recuerdan que Escobar es el segundo legislador federal que muere de forma violenta en Veracruz. El anterior fue Benito Aguas Atlahua, del Partido Verde (aliado de Morena), asesinado a balazos en diciembre de 2024 en Zongolica. “La inseguridad agarra parejo”, escriben varios. “Ni siendo del partido oficial se salvan”. Otros van más lejos y hablan de ajustes de cuentas, de posibles amenazas previas o de deudas pendientes. Nada de eso está comprobado, pero las versiones vuelan.
También se reviven episodios anteriores del diputado. Hay quien menciona el incidente del yate que se incendió en mayo en la Riviera Veracruzana, donde Escobar apareció en el lugar y negó ser el dueño. Otros sacan a colación la pelea que protagonizó en la Cámara de Diputados en mayo, cuando casi se va a los golpes con un legislador del PRI. “Sabía demasiado”, dice un comentario. “¿Por qué tenía un arma a su lado?”, pregunta otro. Las autoridades aún no precisan si el arma le pertenecía ni si se trata de un homicidio o de otra circunstancia. Todo sigue en etapa de investigación y las versiones no confirmadas llenan el vacío.
En las publicaciones se nota el contraste con el discurso oficial que insiste en que los homicidios bajan y que la violencia está controlada. “Si hasta a los diputados de Morena les llega, imagínense al resto”, se lee en varios hilos. Hay quien pide que la investigación sea transparente y que no se quede en el olvido como tantos otros casos. Condolencias oficiales no faltan: Ricardo Monreal y la bancada de Morena lamentaron el fallecimiento y enviaron solidaridad a la familia. Pero en el espacio digital el tono es otro: de incredulidad, de molestia y de la sensación de que la realidad choca con los números que se presentan en las mañaneras.
Por ahora solo hay un hecho duro: un diputado federal de 42 años, exsecretario de Educación de Veracruz, aparece muerto con un disparo en su auto en una carretera del estado. Las autoridades evitan llamar al hecho por su nombre mientras las redes sociales ya lo discuten sin filtro. Como siempre, las versiones no confirmadas corren más rápido que las explicaciones oficiales. Y la coincidencia con el caso de Benito Aguas deja a muchos con la misma pregunta que se repite en los comentarios: si la violencia baja, ¿por qué sigue alcanzando hasta a los propios?















