En redes sociales no se habla de otra cosa: la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila, salió a decir que fue víctima de una “emboscada psicológica”. Según su versión, el exgobernador Jaime Bonilla le tendió la trampa al presentarle a gente que supuestamente podía ayudarla con el tema de su visa para entrar a Estados Unidos. Ella ya presentó una denuncia ante la Fiscalía General del Estado “contra quien resulte responsable” de la filtración de los audios. Eso es lo que ella cuenta y lo que se está compartiendo por todos lados. Una duda: ¿no se supone que Ávila y Bonilla son enemigos o sólo para el público?
Pero ojo, porque en las mismas publicaciones y comentarios de usuarios se recuerda algo que ella misma ha aceptado: los audios son auténticos. No los niega. Confirma que sí se reunió o platicó con personas que se presentaban como intermediarios o vinculados a autoridades de Estados Unidos. También reconoce que contrató asesores, entre ellos a un supuesto exagente llamado Juan Sandoval, y que todo giraba en torno a recuperar su visa, que no tiene. Versiones que circulan en redes dicen que incluso se escuchan menciones a posibles cargos o a compartir información de mesas de seguridad. Eso, advierten varios usuarios, ya no suena a simple ayuda migratoria.
En X, Facebook e Instagram los comentarios van de todo. Hay quienes le creen y dicen que es una emboscada política de sus rivales, sobre todo de Bonilla, con quien tiene una pelea vieja. Otros escriben con tono de burla: “Ahora resulta que la grabaron sin querer y ella solo estaba buscando ayuda personal”. Hay quien pregunta por qué una gobernadora necesita contratar a un exagente y abogados del otro lado de la frontera si todo era tan limpio. Y no faltan los que señalan que, de ser cierta la versión de la emboscada, igual queda mal parado el hecho de que sí aceptó las pláticas y las contrataciones.
Trascendidos que corren en redes, sin confirmar del todo, hablan de que la filtración viene de una disputa por un contrato que se canceló hace años. Otros comentarios aseguran que hay más grabaciones y que esto apenas empieza. Algunos usuarios hasta aseguran que la oposición ya pidió que pida licencia mientras se aclara el asunto. Todo eso se mezcla con memes, acusaciones de traición a la patria y defensas a ultranza de la gobernadora.
Lo que sí está claro, y ella misma lo ha dicho, es que los audios existen, que sí habló de su visa, que sí buscó contactos del otro lado y que contrató a gente para eso. La parte de la “emboscada psicológica” es su explicación actual. Si fue una trampa o una negociación mal calculada, eso lo dirán las investigaciones y, de momento, los comentarios de la gente en redes, que no se cansan de darle vueltas al tema.
Por ahora, en el espacio digital la historia sigue abierta: una gobernadora que se dice víctima, unos audios que ella reconoce como reales y un montón de versiones, sospechas y rumores que nadie termina de aterrizar del todo.



















