El combate al crimen organizado en México enfrenta uno de sus retos más complejos directamente en las calles: el comercio ilegal de drogas a pequeña escala. De acuerdo con el más reciente informe de la consultora TResearch International, basado en cifras oficiales del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), durante el sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum se han denunciado un total de 138,495 casos de narcomenudeo en el país, según el corte disponible a abril de 2026.
La tendencia ascendente no muestra señales de dar tregua a las autoridades. Solo en el mes de abril de 2026 se registraron 8,983 denuncias por este delito a nivel nacional. Esta cifra representa un incremento del 5% en comparación con el mismo mes del año anterior, cuando se reportaron 8,530 casos. Estos indicadores confirman que el mercado local de sustancias ilícitas sigue expandiéndose de forma constante en el territorio mexicano, desafiando las estrategias de pacificación.
Al revisar el comportamiento histórico de este delito, los datos estadísticos revelan un crecimiento sostenido durante la última década. El año 2025 se consolidó como el punto más alto de toda la serie anual registrada, alcanzando un pico histórico de 104,210 denuncias por narcomenudeo. Para ponerlo en perspectiva, en el año 2015 la cifra anual se ubicaba en apenas 32,398 casos. En lo que va del presente año 2026, el corte parcial acumulado ya suma 34,285 investigaciones abiertas en las fiscalías, perfilando otro periodo de intensa actividad delictiva.
La distribución geográfica del narcomenudeo en el país evidencia que el problema está fuertemente focalizado en regiones específicas. Tres entidades federativas concentran por sí solas el 38% de todos los casos reportados en el actual sexenio. Guanajuato encabeza la lista con un alarmante acumulado de 24,433 registros. Le sigue el estado de San Luis Potosí con 16,283 denuncias y Nuevo León en la tercera posición con 12,000 casos. En este mapa de calor de incidencia delictiva, la Ciudad de México también figura de manera importante con 8,622 casos acumulados , seguida por Sonora con 7,971 registros.
Sin embargo, para medir el verdadero impacto social en la población, los analistas recurren a la tasa de incidencia por cada millón de habitantes. Bajo esta métrica, el panorama cambia notablemente y pone los reflectores sobre estados con menor densidad demográfica pero una alta concentración de criminalidad. San Luis Potosí encabeza los registros nacionales bajo este rubro, con una tasa de 5,769 denuncias por cada millón de personas. La segunda posición la ocupa Baja California Sur con 5,094 registros , mientras que Colima se ubica en el tercer puesto con una tasa de 4,498 denuncias.
Estas estadísticas oficiales abren un debate urgente en la agenda política sobre la eficacia de las estrategias de seguridad tanto locales como federales. El narcomenudeo no solo representa una violación flagrante a la ley penal, sino que actúa como el motor económico e interno que alimenta la violencia en las colonias y barrios del país. Con un total nacional acumulado que no para de crecer mes con mes, el fenómeno demanda una profunda revisión de las políticas de prevención y procuración de justicia en el México actual.





























