La percepción de los mexicanos sobre el rumbo de la economía ha encendido las alarmas este inicio de año. Según el más reciente reporte de la firma TResearch, basado en datos del INEGI, el Índice de Confianza del Consumidor se estancó en febrero de 2026, situándose en 44.4 puntos por segundo mes consecutivo. Lo preocupante no es solo el estancamiento, sino que la cifra se encuentra por debajo de los niveles registrados en el mismo periodo de 2025.
Este indicador es clave para entender el pulso político y social del país, ya que refleja el ánimo de las familias frente al costo de vida y las decisiones gubernamentales. La desconfianza actual sugiere que el optimismo que suele acompañar a ciertos ciclos políticos está encontrando un muro en la realidad del bolsillo ciudadano.
Uno de los datos más reveladores del informe es la caída en las expectativas a futuro. Los ciudadanos ven con pesimismo lo que vendrá: la expectativa económica para dentro de un año se ubicó en 56.2 puntos, lo que representa una disminución de dos puntos respecto a febrero del año pasado. Esta visión negativa sobre el porvenir suele ser un síntoma de incertidumbre ante las políticas públicas o la estabilidad del mercado.
La capacidad de consumo, motor fundamental de la economía interna, también muestra signos de debilidad. El reporte destaca que solo 3 de cada 10 mexicanos consideran que tienen posibilidades reales de adquirir bienes duraderos, como electrodomésticos o muebles, durante este año. En términos de puntaje, este rubro apenas alcanza los 30.5 puntos, reflejando una postura de cautela extrema en los hogares.
En cuanto a la situación económica actual, la percepción se situó en 50.7 puntos, una cifra ligeramente inferior a los 51.6 registrados en febrero de 2025. Aunque la variación parece mínima, confirma una tendencia a la baja en la aprobación de cómo se está gestionando el dinero y los recursos en el país hoy mismo.
El ahorro, esa reserva indispensable para las crisis, tampoco presenta el mejor escenario. Actualmente, solo 2 de cada 5 mexicanos afirman estar ahorrando una parte de sus ingresos. Sin embargo, existe una ligera esperanza a largo plazo: 1 de cada 2 encuestados cree que será capaz de ahorrar dentro de un año, lo que indica que, a pesar del bache actual, hay una expectativa de mejora personal si las condiciones externas cambian.
Finalmente, el deseo de esparcimiento se ve limitado. Solo el 40% de los encuestados contempla la posibilidad de salir de vacaciones este año. Para un sector político que busca proyectar una imagen de bienestar y progreso, estos datos de TResearch representan un desafío comunicativo y estratégico, pues la narrativa oficial choca directamente con la percepción de un consumidor que hoy prefiere guardar su dinero ante la duda de qué pasará mañana.






































