La economía mexicana da una señal de alerta que enciende los focos rojos en los sectores político y empresarial de la nación. Durante el mes de junio de 2026, el número de patrones afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) registró una nueva caída, consolidando una tendencia a la baja que se viene arrantrando desde 2024. De acuerdo con los datos oficiales más recientes expuestos por la firma TResearch, el territorio nacional cuenta ahora con 1,015,100 registros patronales, una cifra que se coloca significativamente por debajo de los 1,041,636 empleadores reportados en el mismo mes del año pasado.
Este tropiezo representa una disminución anual del -2.5%, lo que marca el segundo año consecutivo con variaciones negativas en este indicador fundamental para el empleo formal, tras la contracción del -2.9% que se vivió en junio de 2025. A nivel mensual, la situación tampoco muestra señales de alivio inmediato. Al cierre de junio, se disolvieron o dieron de baja 899 patrones respecto a las cifras de mayo anterior, lo que equivale a un retroceso del -0.1% en tan solo treinta días.
Para los analistas de la política económica nacional, este escenario dibuja un panorama complejo sobre la confianza de la inversión y la supervivencia de los negocios en el actual sexenio. La pérdida consecutiva de registros sugiere dificultades estructurales para la creación y el mantenimiento de empresas formales, un tema que sin duda ocupará un lugar central en los debates legislativos y en las agendas de los partidos políticos de cara a las próximas evaluaciones presupuestales.
Al desagregar el panorama por entidades federativas, el reporte estadístico revela un comportamiento marcadamente centralizado en el dinamismo empresarial. La Ciudad de México encabeza la lista nacional con el mayor volumen de patrones afiliados al IMSS, alcanzando las 122,073 empresas. En las siguientes posiciones se ubican Jalisco, con 102,509 registros; el Estado de México, con 77,087; y Nuevo León, con 75,962 firmas vigentes. Estas cuatro entidades concentran una enorme parte de la actividad económica formal del país, dejando en evidencia las profundas brechas de desarrollo que persisten con los estados del sur y del sureste.
En contraste con los líderes en volumen, la peor parte en la evolución anual se la llevó Sinaloa, entidad que encabeza las pérdidas a nivel nacional al registrar la mayor variación negativa con un desplome del -5.4% de junio de 2025 a junio de 2026.
Si bien la perspectiva de largo plazo muestra un crecimiento histórico considerable —pasando de 693,985 patrones en diciembre de 1997 a los poco más de un millón actuales, lo que implica un incremento de 321 mil registros en casi tres décadas—, el estancamiento y declive de los últimos dos años nubla el optimismo. La pérdida de dinamismo en el registro patronal impacta de manera directa en la recaudación social y en la calidad del empleo disponible para los ciudadanos, convirtiéndose en un termómetro indispensable para medir la efectividad de las políticas públicas orientadas al fomento corporativo en México.




















