Ricardo Anaya: engaña con la verdad y traiciona al PAN

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La prueba de fuego para Ricardo Anaya —nuevo jefe nacional del PAN—, era el parricidio político. Es decir, que pocos creían que el “joven maravilla” pudiera sacudirse la tutela de Gustavo Madero, una vez en la dirigencia de los azules.

Sin embargo, desde el pasado jueves corrió la especie de que en el PAN de Anaya se había producido el milagro. Que el queretano parecía dispuesto a dejar fuera de la plaza de coordinador parlamentario de los diputados federales azules a su padre político, a Gustavo Madero.

La especie se confirmó ayer domingo, cuando Ricardo Anaya designó a Marko Cortés nuevo jefe de los diputados del PAN. Hasta ahí todo parecía correcto. Sin embargo, la verdad ocultaba la mentira. ¿Cuál mentira?

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Peccata minuta. Resulta que si bien Marko Cortés no es Gustavo Madero, sí es otro de los hijos políticos de Madero. O si se quiere, que al entregar la coordinación de los diputados a Marko Cortés, el señor Anaya confirmó que uno de los titiriteros del PAN se llama Gustavo Madero. Así, Anaya engañó con la verdad a la militancia de su partido.

Pero primero es lo primero. ¿Quién es Marko Cortés?

Es un eterno aspirante al gobierno de Michoacán. Y un eterno derrotado. Además, Marko Cortés fue coordinador nacional de la campaña de reelección de Gustavo Madero, en donde salió ganancioso. Cortés también operó el voto panista en Michoacán, para Anaya, en donde logró poco más del 80 por ciento de las simpatías para el queretano.

Marko Cortés fue jefe de la segunda campaña de Santiago Creel por la candidatura presidencial del PAN, pero fue derrotado por Felipe Calderón. Acaso por eso, Marko Cortés llamó al ex presidente Calderón “cínico y desmemoriado que ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”. Claro, se lo dijo “con todo respeto”.

Pero lo más interesante es que Marko Cortés es parte del grupo político de Rafael Moreno Valle, gobernador de Puebla, a quien conoció en su paso por el Senado —2006-2012—; y es el político que “cierra la pinza” entre Ricardo Anaya, Gustavo Madero y Moreno Valle; la “triada” azul que busca la candidatura presidencial por el PAN en 2018.

Como queda claro, al dejar fuera a Gustavo Madero de la jefatura de los diputados federales del PAN, Ricardo Anaya en realidad engaña al panismo con una carta marcada debajo de la manga.

Pero el engaño de Anaya no termina ahí. A pesar de los ardorosos discursos a favor de la honestidad, el nuevo jefe del PAN ha guardado silencio de complicidad en torno a la perversa violación constitucional que promueve Rafael Moreno Valle al modificar en el Congreso local —manipulación de por medio—, una reforma electoral para que —en los hechos—, desaparezcan las candidaturas independientes.

Es decir, que en su ambición presidencial sin límite, Moreno Valle —el más priísta de los panistas—, acabó con la amenaza de un potencial Bronco en Puebla, lo que va en contra de la doctrina del PAN, contra uno de sus postulados fundamentales y contra la Constitución.

¿Y por qué Ricardo Anaya guarda silencio?

Porque Anaya debe a Moreno Valle los votos sucios para llegar a la presidencia del PAN. ¿Cuáles votos sucios? Moreno Valle habría comprado votos a favor de la candidatura de Ricardo Anaya, no sólo en Puebla sino en otras entidades del país. En pocas palabras, Anaya debe la vida al mandatario de Puebla.

Por eso el silencio y la complicidad de Ricardo Anaya. ¿No era todo ese cochinero lo que cuestionaba el PAN? ¿Ese es el nuevo PAN honesto que prometió Ricardo Anaya? Que con su pan se lo coman. Al tiempo.


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