El panorama económico para miles de familias mexicanas ha alcanzado un punto crítico. Según los datos más recientes de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (CONSAR), el monto promedio que cada trabajador retira de su Afore por concepto de desempleo ha escalado a niveles históricos, situándose en 20,912 pesos durante el inicio de 2026. Este incremento no es un hecho aislado, sino la culminación de una tendencia ascendente que refleja las dificultades actuales del mercado laboral en México.
En el último año, la presión sobre los ahorros para el retiro se ha intensificado notablemente. Tan solo en febrero de 2026, el número de trabajadores que se vieron obligados a recurrir a sus cuentas individuales ascendió a 145,963 personas. Esta cifra representa un aumento del 8% en comparación con el mismo mes del año anterior, cuando 134,907 mexicanos solicitaron este apoyo. A pesar de que el monto total retirado en febrero (3,047 millones de pesos) mostró una ligera disminución respecto al máximo de enero, la cifra global se mantiene consistentemente por encima de la barrera de los 3 mil millones de pesos mensuales.
La evolución de estos retiros ofrece una radiografía preocupante de la economía nacional. Si observamos la serie histórica, el promedio retirado por trabajador ha pasado de 8,589 pesos en 2019 a los más de 20,900 pesos actuales. Este salto drástico sugiere que quienes pierden su empleo hoy tienen saldos mayores o están recurriendo al monto máximo permitido con mayor frecuencia para solventar sus necesidades inmediatas. Cabe destacar que, aunque este mecanismo funciona como un salvavidas temporal, implica una reducción directa en las semanas cotizadas y en el saldo final para la jubilación, lo que pone en riesgo la estabilidad financiera a largo plazo de una generación entera.
Políticamente, estas cifras colocan en el centro del debate la eficacia de las políticas de empleo y la calidad de las plazas de trabajo que se están creando. Mientras el número de solicitantes crece, la dependencia de los ahorros para el retiro se vuelve un indicador de la vulnerabilidad de la clase trabajadora ante la pérdida del ingreso formal. Para un público atento a la política mexicana, estos datos son más que simples estadísticas: son el termómetro de una crisis silenciosa que afecta el bolsillo de los ciudadanos y el futuro del sistema de pensiones.
En conclusión, el inicio de 2026 marca un hito en el uso de los recursos de las Afores. Con promedios de retiro que superan por mucho los registros de años anteriores —incluso por encima de los niveles vistos durante el primer mes de la pandemia en 2020—, la necesidad de una estrategia de fortalecimiento laboral es más urgente que nunca. El ahorro para la vejez se está consumiendo hoy para sobrevivir al presente, una realidad que la agenda política no podrá ignorar por mucho más tiempo.






























