Repensar derechos humanos

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Si bien el tema de los derechos humanos es una batalla que se debe librar de manera cotidiana, algunas notas de prensa aparecidas en fechas recientes no llevan a pensar que la de volver a la mesa de discusiones este tipo de asuntos puede ser una buena idea.

Defensa

En primera instancia, el reclamo de abogados y familiares acerca de que Joaquín Guzmán Loera, el famoso Chapo, recibía un trato indigno en la prisión de El Altiplano, poniendo en el centro del reclamo que ni siquiera se le dejaba dormir, puso en la agenda de medios lo que se estaba presentando como una violación a los derechos humanos del presunto líder del Cártel de Sinaloa –presunto, porque la autoridad no le ha fincado ningún cargo por narcotráfico, por increíble que parezca–, empezó a llamar la atención de medios y público por lo que se puede considerar una estrategia de defensa del encarcelado o una exageración tomando como pretexto este tema.

Pero luego vendría el asunto de unos presuntos secuestradores arrestados por el ejército, a quienes tampoco se les logró probar el delito imputado por faltas al debido proceso, además de que se reconoció por las propias fuerzas armadas que fueron utilizaron la tortura como método de interrogación –como apuntó Héctor de Mauleón en su columna de El Universal–, por lo que trascendió que se pediría una indemnización por violación a sus derechos humanos, lo que generó airadas reacciones de Isabel Miranda de Wallace y de Alejandro Martí bajo el argumento de que se protegían los derechos de infractores de la ley y no de las verdaderas víctimas.

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En este punto el debate comenzaba a subir de tono, pues muchos compartían la forma de ver este episodio de Wallace y Martí, algo que ya en el pasado se manifestó con aquella frase del exgobernador del Estado de México, Arturo Montiel, acerca de que los derechos humanos “son para los humanos, no para las ratas”.

Así, en lugar de comenzar a debatir acerca de la poca preparación –y también poca de lo que están pensando– de nuestras policías y fuerzas armadas para prevenir, investigar y sancionar un delito, la discusión empezó a correrse acerca de si en realidad los derechos humanos servían como escudo a delincuentes y, adicionalmente, si había organizaciones civiles que lucraban con este tema –como relató el propio de Mauleón en su espacio.

Esto en un contexto en el que la inseguridad cobra una especial relevancia por las constantes denuncias de ciudadanos que se ven afectados en su persona y bienes y para quienes no hay defensa alguna, ni por parte de la autoridad ni por alguna organización.

En eso estábamos cuando una nota de la cadena británica BBC nos enteró que Anders Breivik, autor de una masacre en Noruega en donde murieron 77 personas, preso desde 2012 en una cárcel de dicha nación, denunció a las autoridades noruegas por violación a sus derechos humanos ejemplificando lo anterior con argumentos que nos pueden sonar conocidos: según su abogado –relata la nota de la BBC–, Breivik “está muy estresado por estar en condición de aislamiento”, lo que podría provocar “si la corte halla que las condiciones en la prisión son tan estrictas que le causan daño y violan sus derechos humanos, podría ordenar que se flexibilicen las restricciones”.

Otras quejas del reo son que sólo se le permiten salir de su celda una hora al día y que su habitación en el centro de detención estaba “pobremente decorada y no tenía vista”.

Si bien no estamos abogando por la eliminación de los derechos humanos, este tipo de experiencias bien podrían servir para que se reflexione un poco acerca de lo que implica el respeto y, muy en particular, el aprendizaje de este tipo de temas en todos los ámbitos sociales mexicanos ya que la situación actual por la que atraviesa el país no permite que se posponga este tipo de discusiones.

Ahora bien, en algunos casos las fuerzas del orden violan los derechos humanos, en otras estos son aprovechados por delincuentes para evadir la acción
de la justicia, en muchas otras las víctimas no tienen ideas de que derechos tienen y en otras el tratamiento que se da en medios y redes sociales es para apenarse. ¿No valdría la pena con todo este marco que nos pusiéramos a discutir este asunto a la luz de lo que necesitamos como país?

En tanto, con toda seguridad, nos enteraremos de nuevas historias que pondrán a los derechos humanos en el centro del debate, tanto para bien como para mal, sin que realmente sean un factor de avance para la nación.

Del tintero

Un día como hoy, 17 de marzo pero de 1997, sale al aire el canal informativo CNN (Cable News Network) que comenzó una revolución de las noticias por televisión y creó un modelo que continúa siendo replicado en muchas partes del mundo. En México, ya contamos con cinco señales que difunden información y programas de análisis las 24 horas del día, como CNN, y que ya forman parte de la programación que cotidianamente sintonizan millones de televidentes. En sus inicios, la cadena de Ted Turner era vista con escepticismo y hoy es un referente mundial.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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