Pensar el 2018 hoy

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Varias encuestas han ayudado a crear un adelantado arrancadero de aspirantes a la candidatura presidencial en 2018 por sus respectivos partidos. No obstante los festejos de los que se ubican en las primeras posiciones, y de las críticas de quienes van en las últimas, la pregunta que nos debemos hacer es si tiene sentido, a poco más de dos años de distancia, en comenzar a discutir quienes serán los abanderados partidistas en la siguiente elección presidencial.

Bola de cristal

No cabe duda que la elección presidencial de 2018 ya nos tiene ocupados. En medios de comunicación, redes sociales y pláticas con familiares y amigos, el tema se empieza a comentar, incluso señalando a los posibles candidatos por los distintos partidos, así como las posibles alianzas e independientes que formarán parte de esa obra. Algunos incluso, buscando presumir información privilegiada, aventurarán algún dato que no se sustenta más que por sus dichos.

Ni que decir de espacios de opinión, en donde se comienza a seguir de cerca a los aspirantes y analizar cada paso que dan, para tratar así de adivinar los apoyos o rechazos que tienen en cada fuerza política.

Todo lo anterior busca rivalizar con las famosas bolas de cristal de los adivinos, quienes predecían la fortuna del interesado, aunque luego el olvido ayude a no recordar sus profecías incumplidas.

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Las encuestas han jugado un papel fundamental en este escenario adelantado, pues cada cierto tiempo nos ofrecen los datos de cómo se mueven en el ánimo ciudadano los aspirantes que o han declarado abiertamente sus intenciones, o son incluidos por la propia opinión pública.

Pero si hacemos a un lado este tipo de datos, así como a las ansias de quienes ya tiene favorito para la carrera presidencial 2018, es claro que nos debemos preguntar si tiene sentido abordar el tema a poco más de dos años de distancia.

Si bien es cierto que Vicente Fox comenzó con la moda de los destapes anticipados, que ha resultado en un recurso favorable para muchos de sus émulos, en algunos casos anunciar con años de adelanto las intenciones no han ayudado a alcanzar la victoria.

Asimismo, considerar que los balances internos en los partidos se mantendrán ya no un par de años, sino durante los meses que faltan para terminar 2016, también forma parte de la ilusión que muchos desean ver.

La política, en especial la mexicana, no se caracteriza como algo estable o que permita asegurar que algo sucederá en el corto plazo, mucho menos en el largo. Son varios los ejemplos de afirmaciones que se hacen a una distancia mucho mayor a la de un año, para luego ver como no se hicieron realidad.

Pese a los recursos y el tiempo invertido, son más de uno los que han quedado en el camino pese a sus deseos fervientes, como ha sido el caso de Marcelo Ebrard, Alberto Cárdenas, Arturo Montiel y tantos más que integran una lista que puede contener más de una página.

Asimismo, esperar que las estrellas se alineen para algún aspirante y que todo el camino de aquí al inicio de las campañas presidenciales, en marzo o abril de 2018, sea un trayecto tranquilo y sin competencia o eventos que trastoquen los planes sería pecar de ingenuidad, como lo podremos comprobar a fines de 2017 respecto a quienes hoy están apuntados y aparecen en encuestas.

Y es que las variables que pudieran afectar a algunos de los que aparecen en los sondeos, sin duda cambiarán al elenco que hoy vemos en algunas publicaciones. Adicionalmente, a dos años de distancia, cualquier cosa puede pasar en un medio político como el nuestro, en el que las filtraciones de conversaciones telefónicas, de documentos incriminadores, campañas de desprestigio, falta de financiamiento, guerras internas o deslealtades están a la orden del día.

Otro aspecto a considerar es que los partidos no son monolíticos y responden a una sola voluntad. Pensar, por ejemplo, que Felipe Calderón está volviendo a tener fuerza al interior del PAN y que con eso se garantiza la candidatura presidencial de Margarita Zavala, es creer que eso en primera instancia es verdad y que, de ser cierto, se mantendrá por más de dos años dicha influencia.

Asimismo, pensar que López Obrador se aprovechará del discurso antisistema sin competencia de algún otro candidato, es pensar que no puede surgir otro abanderado que supere en este aspecto al tabasqueño, restándole simpatías ciudadanas.

Otro factor a considerar es el de los independientes, quienes pudieran dar la sorpresa si llamados como el de Jorge Castañeda encuentran tierra fértil o si alcanzar a crear un frente alrededor de un solo candidato y no permiten que se postulen cuatro o cinco aspirantes.

Además hay que pensar en cómo estaremos en materia económica de aquí a dos años, pues el tema pasaría de perfilarse de una protesta en contra de la partidocracia a una demanda por un mejor y mayor poder adquisitivo para la población. O tal vez la lucha anticorrupción será el tema de la campaña 2018.

En fin, hay variables que no permiten anticipar con total certeza quienes llegarán al arrancadero de la campaña 2018, lo cual no impide que los interesados en hacer de la política un juego de azar sigan especulando sobre los que llegarán y, en particular, sobre un posible ganador.

Del tintero

Hoy, 3 de marzo, se conmemora el día de la naturaleza, en teoría es para crear conciencia acerca del daño que estamos haciendo en el medio ambiente, pero que sirve para algunos discursos, mensajes en redes sociales y alguna cita, para que todo siga igual en nuestro entorno y nos sigamos quejando sobre los cambios que provocamos.

Twitter: @AReyesVigueras


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