‘Patricia’ y la confianza

0
169

 

El hecho es que Patricia bien pintaba para ser un desastre muy superior a huracanes que habían castigado duramente a México, como Gilberto, Paulina y más recientemente Odile

Para fortuna de nuestro atribulado México, el huracán Patricia no fue lo que se esperaba. Los científicos y medios de comunicación de todo el mundo dieron cuenta con asombro de cómo este monstruo crecía y se convertía en un megahuracán categoría “5-plus”. Horas antes de tocar tierra en la costa de Jalisco, científicos estadounidenses y mexicanos declaraban con certeza que Patricia era “el huracán más grande y poderoso del que se tuviera registro”.

El hecho es que Patricia bien pintaba para ser un desastre muy superior a huracanes que habían castigado duramente a México, como Gilberto, Paulina y más recientemente Odile. Por la mente de muchos de nosotros pasaron escenas del sufrimiento que este tipo de desastres naturales generan. Son fenómenos que, por si fuera poco, casi siempre afectan más a quienes menos tienen.

-Publicidad-

Al final, una combinación de eventos hizo que Patricia pasara de largo sin causarnos mayor daño. Primero, el huracán impactó en una zona poco habitada y no en una ciudad costera como Manzanillo o Puerto Vallarta. Además, en vez de estacionarse, Patricia se siguió de frente, chocando contra la Sierra Madre y perdiendo fuerza con ello. Pero eso no lo explica todo. También hay que reconocer la capacidad de respuesta —de las instituciones del Estado mexicano— ante estas contingencias.

En efecto, la capacidad en materia de protección civil que México ha alcanzado no es gratuita. Es producto de muchos episodios difíciles y dolorosos. Iniciando con el terremoto de 1985. La curva de aprendizaje ha sido dura, pero los mexicanos la hemos recorrido con bastante entereza. Y el resultado salta a la vista. Los tres órdenes de gobierno supieron qué hacer ante Patricia. Se movilizaron recursos de las instituciones de seguridad y protección civil. Y la sociedad respondió de manera ejemplar. Hasta aquí es claro que la inversión que el Estado mexicano ha hecho en protección civil ha sido acertada y rinde frutos en momentos de necesidad.

Pero la lección no termina aquí. Creo que hay que destacar otro aspecto que parece obvio, pero no lo es: se le habló a la gente con la verdad.

En emergencias nacionales previas, como la epidemia del virus de influenza AH1N1 de 2009, hablarle a la gente con la verdad, ofreciendo toda la información disponible de manera oportuna y transparente, es lo que permitió una gran respuesta de la sociedad. En aquella emergencia de salud, no hubo espacio para la especulación ni para vacíos informativos. Las autoridades dieron a conocer cada detalle de la situación desde el primer momento y conforme conocían la evolución de la enfermedad. Esto generó confianza en la gente, que actuó con gran entereza y disciplina, lo que potenció la efectividad de la respuesta de las autoridades.

Creo que algo similar ocurrió con Patricia. Ante la evidencia científica clara, proveniente no sólo de fuentes gubernamentales, sino también de instituciones especializadas del extranjero, la autoridad optó por hablar con la verdad. Decidió comunicar sin alarmar, y movilizar todos sus recursos para ayudar a la gente a evacuar sus hogares. La presencia oportuna y preventiva del Ejército, la Marina y la Policía Federal hizo que la gente tuviera confianza en que sus casas estarían a salvo mientras se resguardaban en los albergues temporales. Eso redujo significativamente el saldo de Patricia.

Como la inmensa mayoría de los mexicanos, soy una persona de fe. Sé que un pueblo puede obtener fuerzas de su fe. Pero la autoridad debe buscar centrar sus esfuerzos en fortalecer la confianza de los ciudadanos a su gobierno. Y la confianza se construye sobre todo cuando las autoridades son íntegras y dicen lo que hacen y hacen lo que dicen. Y cuando en una sociedad hay confianza, la acción colectiva es más eficaz.

Así que la gran lección que nos deja Patricia es que hay que fortalecer la confianza entre gobierno y sociedad, hablando y actuando siempre con la verdad. Eso nos ayudaría mucho a evitar la destrucción de otros huracanes terribles, como los de la impunidad y la corrupción, que tanto daño hacen a México.


There is no ads to display, Please add some

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí