En las redes sociales mexicanas se armó un festín de comentarios apenas se confirmó la derrota del Partido Republicano en las elecciones de medio término en Estados Unidos. Usuarios de todos lados empezaron a publicar que “por fin se les cayó el castillo a los republicanos” y que eso le viene de perlas a Claudia Sheinbaum y a Morena. Algunos hasta sacaron memes de Trump con cara de pocos amigos y escribieron cosas como “ahora sí van a respetar más a México” o “ya no va a poder amenazar tanto”.
Hay versiones que circulan con fuerza: que el resultado demócrata le da aire a Sheinbaum para negociar con más calma el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, y que Trump va a llegar más débil a las pláticas. Otros usuarios aseguran que esto frena las presiones por el tema del narcotráfico y que hasta podría suavizar las deportaciones. Son comentarios que se repiten en hilos y publicaciones, aunque varios aclaran que son solo suposiciones y que nada está confirmado todavía.
Pero no todos se subieron al carro de la alegría. Hay quienes advierten, también en redes, que Trump sigue siendo presidente y que no va a dejar de apretar por el tratado comercial ni por la seguridad. “El tipo no cambia de la noche a la mañana”, dice un comentario que se ha compartido bastante. Otros recuerdan que el problema del fentanilo y del crimen organizado no se resuelve porque los demócratas ganaron unas cuantas curules. Y hay quienes van más lejos y señalan que mientras en México se celebra lo de allá, aquí siguen sin resolverse los casos de corrupción, el descontento por la salud pública y la inseguridad que no da tregua.
Sheinbaum, por su parte, salió a decir que el resultado refleja un sentimiento del pueblo estadounidense y destacó las victorias de gobernadores de origen mexicano en Texas y California. En redes eso se tomó como un guiño, pero también como una forma de no echar las campanas al vuelo. Versiones no confirmadas hablan de que en el gobierno mexicano hay cautela: saben que Trump puede ponerse más rudo en los temas que le interesan precisamente porque perdió terreno en el Congreso.
Lo que se lee entre líneas en muchas publicaciones es una mezcla de alivio y de realismo a medias. Celebran la derrota republicana como si fuera un triunfo propio, pero al mismo tiempo reconocen —aunque a regañadientes— que los problemas de México no se arreglan con lo que pase en Washington. La inseguridad sigue ahí, los hospitales siguen saturados y los señalamientos de corrupción no desaparecen porque al norte haya cambiado el color del Congreso.
Al final, las redes se llenaron de opiniones encontradas: unos brincando de gusto y otros recordando que la fiesta puede durar poco. Como siempre, entre versiones, rumores y comentarios de usuarios, queda claro que en México se lee la política gringa con un ojo en el vecino y el otro en los problemas de casa. Y esos, por lo visto, no se van a resolver solos.


















