El incremento de los robos de vehículos en México durante el actual sexenio presidencial ha puesto el tema de la seguridad en el centro del debate político del país. De acuerdo con las cifras oficiales recopiladas por la firma TResearch International en su reciente informe «La Guerra en Números», durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum se han registrado 200,366 vehículos robados. Esta alarmante cifra representa una media de 367 incidentes diarios en las carreteras y calles de la República Mexicana.
A pesar de la magnitud de este acumulado sexenal, los datos más recientes correspondientes a junio de 2026 muestran una tendencia a la baja que da un respiro a las autoridades. Durante el sexto mes del año se reportaron 7,845 casos de robo de autos, una cantidad notablemente menor a los 9,147 vehículos sustraídos en el mismo mes de 2025. Asimismo, el acumulado del primer semestre de 2026 cerró con 49,675 robos, ubicándose por debajo de los 59,546 casos registrados en el mismo periodo del año anterior.
La distribución geográfica del delito revela que el problema se concentra con fuerza en zonas específicas. El Estado de México encabeza la lista nacional con la alarmante cifra de 37,010 vehículos robados durante la actual gestión. El segundo puesto lo ocupa el estado de Puebla con 18,216 reportes, seguido de cerca por Jalisco, que acumula 17,001 registros. En el extremo opuesto, Yucatán se consolida como la entidad más segura en este rubro, reportando apenas 172 casos en el mismo lapso.
Al realizar un análisis comparativo entre los últimos periodos presidenciales, el reporte arroja luz sobre el comportamiento histórico de este delito. El promedio diario actual de 367 robos bajo la gestión de Sheinbaum refleja una disminución frente a los gobiernos anteriores. Durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador la media se situó en 409 robos al día, mientras que en la administración de Enrique Peña Nieto se alcanzó el punto más crítico con un promedio de 475 vehículos robados diariamente.
Para los analistas del entorno político mexicano, estas estadísticas son un indicador clave para medir la efectividad de las estrategias de seguridad pública coordinadas entre la federación y los estados. Si bien la reducción gradual en el promedio diario y en las cifras mensuales abre una ventana de optimismo para los ciudadanos, el reto de pacificar las entidades federativas más afectadas sigue siendo una de las tareas más complejas y urgentes para el Gobierno de México.





















