Las modas y la política

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Lamentablemente, el presente texto no es acerca de los trajes azul marino con corbata naranja que usa César Camacho Quiroz (aunque podría y sería muy divertido) sino de los tiempos en que determinados partidos políticos tienen gran aceptación en el ánimo colectivo y los tiempos en que dejan de tenerla.

La moda es pasajera, se altera y cambia de forma similar a los partidos políticos. La opinión pública suele ser fácilmente manipulada por expertos en marketing y en comunicación política quienes realizan exitosas campañas de persuasión para poner de moda a un candidato, un jingle, una canción, un spot o un partido.

En México, después de la Revolución la moda era el naciente Partido Revolucionario que impuso la línea de ser fiel seguidor de un cacique (bueno, si no estabas de acuerdo te metían una bala entre ceja y ceja) durante muchos años vimos cómo se creaban instituciones y sindicatos todos apegados a la vieja usanza, todo era comunicado con la misma línea discursiva del partido hegemónico.

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A comienzos de los años 80, la oposición cobró fuerza, en parte por los ecos de libertad y democracia en Europa y el resto del mundo; se crearon canciones de protesta, los jóvenes se manifestaban en la calle o en la escuela, había carteles, playeras con consignas revolucionarias, movilizaciones, una izquierda efervescente. Ser oposición comenzaba a ponerse moda.

Tardó aproximadamente 20 años más, para que ser oposición fuera realmente atractivo. Antes del año 2000 atreverse a no ser priista era mal visto. Pero llegó el cambio de siglo y con él, una larga serie de elementos que desembocó en la llegada del PAN al poder. Pero ¿cuánto tiempo duró la moda del panismo? Aproximadamente 9 años, los primeros 6 años de gobierno de Vicente Fox y los primeros 3 de Felipe Calderón.

En el año 2005 comenzó a tomar fuerza la moda de la izquierda encabezada por Andrés Manuel López Obrador, una moda que ha tenido altas y bajas pero con una constante intermedia, una moda que ha permeado más en determinado sector social e incluso en cierto grupo etario pero moda al fin.

La política suele ser una lucha de buenos y malos, una campaña permanente por señalar los errores ajenos y disimular los propios (no me odien, yo no inventé las reglas) lo que ha evolucionado poco a poco es la forma en que se comunican esos errores y se potencializan los aciertos. Pero la Ley evolucionó y con ella, la forma de llegar a más personas cada vez, la lucha la ganan quienes logran comunicar mejor.

Para el año 2006 la población mexicana dividía su corazón entre los seguidores de los amarillos y los seguidores de los azules, muchos periodistas se atrevieron a señalar que los rojos estaban sepultados y que tardarían muchos años en revivir.  Sin embargo, el PRI supo reconstruirse y poner de moda no un color sino a un hombre, con una innegable campaña de comunicación masiva, Enrique Peña Nieto llega al poder, poniendo de moda, los copetes, los colores institucionales, las relaciones con artistas y los asesinatos de… (bueno, luego hablamos de eso).

Pero como todas las modas, ser Peñista o priista duró poco, aproximadamente 8 o 9 meses, que ¿por qué? Bueno, podríamos realizar un severo análisis de toma de decisiones y consecuencias pero en gran parte se debe a la decadencia natural de las modas. El ser humano necesita cambios en determinados periodos de su vida, nadie se viste igual que como se vestía la estación anterior o la década pasada.

Hoy encontramos que la moda es “lo ciudadano” lo que “no tenga partido” lo que “no tenga color” y lo más probable es que dicha estrategia siga la tendencia natural de las modas y obtenga más triunfos electorales durante algunos años, pero no más. Lo cierto es, que también hay cosas en política que nunca pasan de moda, como el abstencionismo y el hartazgo natural, como la izquierda y la derecha, como los liberales y los conservadores (en el sentido amplio de las palabras) porque como dijo el pensador “sólo permanece lo que tiene alma” y a fin de cuentas, la política tiene alma, tiene espíritu, tiene esencia, primero porque está hecha por personas y segundo porque las personas no son sólo carne y hueso. Por eso, la clave de la permanencia política, no está en despensas que se acaban, ni en playeras que se rompen, ni siquiera en televisiones digitales que se empeñan, sino en ideas que trascienden a las generaciones, en propuestas que no tengan limitantes partidistas, en doctrinas que no se desgasten con el tiempo, en valores y principios que nunca pasarán de moda, porque la mejor playera que puede portar una persona, no es una roja del PRI, ni una azul del PAN, ni siquiera un chaleco con flecos tipo Bronco, sino la de buen ciudadano, la de buen mexicano, la de buen ser humano, esa, esa nunca pasa de moda.


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