¿Votar o no votar? Entre otras opciones

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Estamos en año electoral, las campañas y un avalancha de spots se acercan. Los políticos harán gala de sus atributos para convencernos de acudir a las urnas y marcar su nombre en la boleta. Medios y redes sociales serán escenarios de descalificaciones y revelaciones, tanto de candidatos como de sus familiares o amigos incómodos. Analistas nos dirán las más recientes teorías políticas sobre el contexto en el que se desarrollará esta fase de nuestra democracia. Amigos, vecinos, taxistas y peluqueros completarán el cuadro con sus opiniones, fobias y filias sobre abanderados y partidos. Pero ante todo esto, ¿qué opciones tiene el elector?

¿Para qué votar?

Conforme se acerque la fecha de las elecciones, también se acerca el momento en que los ciudadanos deberán decidir qué hacer en dichos comicios. En épocas pasadas, la duda era votar o no, sobre todo en un sistema de partido hegemónico, con lo que muchos argumentaban que para qué hacerlo si de todas formas ganaba el tricolor.

Fraudes, incredulidad y algunas teorías de conspiración urdidas lo mismo desde Los Pinos que desde la CTM de Fidel Velázquez, eran elementos que buscaban influir en el votante en el proceso que éste tenía para decidir si acudía a la urna y que nombre marcar en la boleta.

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Llegaría el año 2000 para mostrarnos que la derrota del PRI era posible, lo que entonces significó un nuevo desafío para el votante: ¿por quién votar ente tantas opciones?

Nuestra democracia —con el adjetivo que gusten añadirle—, ofrece una cantidad de partidos y candidatos para todos los gustos y credos, desde radicales hasta quienes repiten en el puesto, pasando por jóvenes promesas hasta los escasos candidatos independientes, que lo mismo despiertan entusiasmo que dudas sobre el origen de sus recursos.

Todo esto no ha hecho sino incrementar la complejidad de factores a evaluar para nosotros como votantes, a lo que se suman algunas campañas que nos ofrecen más elementos para analizar y tomar una decisión.

Este año, en forma inédita, existen más factores que el votante tendrá a su disposición para resolver el sentido de su sufragio, no sólo en el abanico de opciones políticas, sino en el sentido de su actuar de cara a la casilla y que le permitirán convertir la simple acción de marcar unas siglas a un acto que le brinde la posibilidad de emitir un mensaje.

Estas son las opciones que se le presentan y que le permitirán no ser sólo un ente que deposita una boleta en la urna:

#NOVotesporChapulines

Se trata de una campaña que la Confederación Patronal de la República Mexicana (COPARMEX), está impulsando con el apoyo de algunos activistas. La idea es castigar a los políticos que usan su puesto como escalón para el siguiente, dejando sin cumplir tanto compromisos de campaña como trabajos que dependen de su cargo.

Sin duda, exige conocimiento de la trayectoria del candidato y puede ser un arma importante para hacer ver a la clase política, particularmente a la que monopoliza candidaturas, que existe un hartazgo respecto a su intención de perpetuarse en esos puestos.

#BoicotaElecciones

Tras el lamentable episodio de Ayotzinapa, han surgido voces, ligadas a grupos radicales, que demandan anular las elecciones como una forma de protesta por lo sucedido y en tanto no se resuelvan sus demandas.

Como una forma de solidaridad, puede llegar a ser pausible, pero conlleva la pregunta acerca de qué pasará con las instituciones afectadas por este tipo de decisiones, pues nos guste o no, alguien tiene que hacer funcionar órganos como el Legislativo o Ejecutivo en el ámbito estatal o municipal.

Con todos los riesgos, esto representa una salida interesante para quien sientan hartazgo por lo que ha pasado en México recientemente.

#CuantopormiVoto

Al calor de la competencia política, surgió un mercado en el que ciudadanos ofrecen su voto a cambio de alguna dádiva. En 2012, a través de redes sociales como Facebook, algunas personas cotizaban su voto bajo el argumento de que como no servía para mejorar al país, al menos les ayudara a tener algún recurso.

Asimismo, tenemos una gran colección de historias acerca de cómo despensas, materiales de construcción, tarjetas electrónicas con dinero, tortas y refrescos orientan el sentido del voto de personas que no creen en la democracia y en la posibilidad de un cambio, pues el vivir día a día no da para más.

#AnulatuVoto

De todas, esta es la más atractiva para quienes se sienten desilusionados por partidos y políticos, pues incluso podrían anular una elección. Intentos como el del "Candigato Morris" en Veracruz, buscaban llegar a esa posibilidad, con el agregado que también implicaba que los candidatos que participaron en los comicios anulados, no pudieran participar en los siguientes.

Si se busca mandar un mensaje claro respecto a las opciones que se presentan en las campañas, esta puede ser una buena opción, lastima que nuestros políticos no sepan leer esas señales por estar más ocupados pensando en qué hacer con los recursos que tendrán a su disposición una vez que ganen la elección.

¿Por quién votar?

Finalmente, votar no sólo es un derecho, sino una obligación. Pero más allá de la frase anterior, es una forma de participar en el proceso de construcción de un sistema que nos afecta o beneficia a todos. Lo deseable sería que la información que nos llega de nuestro entorno, medios de comunicación, redes sociales y partidos políticos sirva par tomar la decisión, pues tan respetable es resolver no acudir a la casilla electoral, como anular el voto o dárselo a quien creamos va a ayudar al país.

Tomarnos unos minutos para pensar que haremos el 7 de junio, debería ser una de nuestras intenciones de ahora a esa fecha. No es mucho pedir.

 

@AReyesVigueras


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