El voto útil

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En la recta final de las campañas electorales para renovar 12 gubernaturas este 2016, empieza a hacerse oír el llamado por el voto útil, a fin de que algún abanderado obtenga la victoria gracias a la declinación del otro, lo que haría que sus partidarios le entreguen sus sufragios. Este fenómeno se cruza con el escenario que algunos aspirantes a la candidatura presidencial en 2018 están haciendo para que sólo compita uno en esa oportunidad, adelantando un llamado para el mismo fin.

Utilidad política

El llamado al voto útil tiene algunos años rondando al sistema político mexicano. Para muchos, el primer recuerdo viene del año 2000 en el cual la idea de “sacar al PRI de Los Pinos” se convirtió en el motor de un movimiento que le dio el triunfo a Vicente Fox Quesada, candidato de la alianza PAN-PVEM.

         Más tarde, conforme la supremacía electoral del PRI se desvanecía y los triunfos de la oposición de fueron volviendo cosa de cada elección, regresó el llamado al voto útil basado en el sentimiento antipriísta de amplios sectores del electorado.

         El elemento demoscópico atrajo otro elemento a favor de este fenómeno, pues ahora las encuestas servían para orientar al ciudadano acerca del sentido de su voto.

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         El problema es que los candidatos punteros comenzaron a llamar al voto útil sin más justificación que evitar que el otro aspirante ganara la elección, lo cual podría ser válido, pero en un medio como el mexicano en el que las campañas se convierten en duelos de acusaciones y ferias de exhibiciones de corruptelas, ilícitos –reales o supuestos–, irregularidades, infidelidades y demás, la pregunta es qué tanta utilidad tiene otorgar el sufragio a candidatos tan cuestionados pues la simple mención a evitar la continuación del PRI en un gobierno estatal –o en la Presidencia de la República– ya no es suficiente motivació.

         Ahora, en esta época electoral, tenemos algunos ejemplos del llamado al voto útil. En Chihuahua Javier Corral, candidato del PAN a la gubernatura, hizo un llamado a esto e, incluso, a que se sume a su causa al candidato independiente José Luis Barraza. Ambos se encuentran abajo del puntero, de acuerdo a varias encuestas, del PRI Enrique Serrano. La figura del actual mandatario, César Duarte, y el cúmulo de acusaciones que pesan sobre él son argumentos que se han esgrimido para el llamado.

         También en entidades como Oaxaca empieza a conocerse algunos intentos de motivarlo. Los candidatos José Antonio Garfías y Alejandro Murat empiezan a ser mencionados en lo que más parecería una táctica para asegurar el triunfo, pues sondeos los colocan como candidatos con posibilidades de ganar en una elección competida con la presencia de otros dos abanderados que pudieran crecer si el voto útil los favoreciera, como es el caso de Benjamín Robles, del PT, y Salomón Jara de Morena.

         Otro tanto ocurre en Veracruz, entidad en donde la pelea se está dando entre los candidatos de las alianzas y el de Morena. Así que no sería extraño que Miguel Ángel Yunes, Héctor Yunes o Cuitláhuac García intentarán recurrir a este recurso para obtener el triunfo el próximo 5 de junio. El factor “Duarte” –por la mala fama del actual gobernador– podría convertirse en un aliciente adicional. Unos comicios que también se esperan con final cerrado son los de Tlaxcala, en donde los aspirantes del PAN, PRD y PRI se mantienen a poca distancia, de acuerdo a encuestas, de cara a la cita con las urnas, por lo que aquí al igual que en los estados mencionados se empiece a escuchar acerca del voto útil.

         Es claro que en elecciones competidas, como los casos mencionados, el llamado al voto útil se convierte en una tentación más para las estrategias partidistas, considerando los escasos márgenes de diferencia entre los abanderados que compiten.

         Pero el factor que parece obviarse en este tema, y que tiene una importancia decisiva, es qué tanto el ciudadano comprende el significado de sumar su sufragio a una opción partidista a la que no tenía contemplada, ya sea porque es simpatizante de una fuerza política y su voto siempre es para ese partido o porque ya lo comprometió a cambio de algo, y es que el llamado al voto útil es especialmente atractivo entre el segmento de votantes que no tienen definida su preferencia política y durante la campaña reciben distintos incentivos para orientar su sufragio, incluso horas antes de acudir a las urnas. Entre quienes no tienen tomada la decisión al inicio de las campañas, la convocatoria al voto útil puede funcionar.

         En unos comicios altamente competitivos, como podrían ser algunos de los comentados, lograr que un porcentaje significativo de votantes acepten cambiar su decisión es algo que definiría al ganador. Los argumentos utilizados por los candidatos deberán ser diseñados para motivar este tipo de cambios, más allá de evitar un riesgo personificado en algún abanderado o en prometer algo que luego será difícil de cumplir.

         Si en 2016 el llamado al voto útil puede ser parte del laboratorio político que suponen estos comicios, en 2018 veremos si las lecciones se aprendieron y si se logra conectar con el electorado gracias a una bandera como podría ser la lucha anticorrupción. En el sector de los candidatos independientes ya comienzan a pensar en este recurso, aunque antes deberán resolver como ofrecer un frente unido y no un abanico de aspirantes.

Del tintero

Quien parece desaparecer del escenario independiente de cara al 2018 es Pedro Ferríz de Con, luego de su desafortunada intervención ante estudiantes. La posibilidad de que Denise Dresser también sea candidata es algo que muchos no han tomado en serio.

 

Twitter: @AReyesVigueras


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