El spot y la correa

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La correa.

Uno de los negociadores de la Reforma electoral de 2007, me narró hace algunos años un encuentro con quien aún hoy ejerce la dirección y vínculo con la clase política en la empresa Televisa. La razón de aquel encuentro era la inminente aprobación del Senado para que fuese a través de los tiempos del Estado en radio y televisión, y no de la compra de propaganda a los concesionarios, como se difundirían las campañas de partidos y candidatos.

Mientras el político trataba de explicar las implicaciones económicas de dicha medida, su interlocutor lo interrumpió para decirle algo que no olvidaría: "no es un asunto de dinero, sino de quién tiene la correa".

La frase no tiene desperdicio porque aunque no es exacto que el dinero no importe, describe uno de los aspectos más claros de la relación que Televisa se propone con la clase política. Lo más grave es que con mucha frecuencia se acepte esa relación, porque nos dice mucho del tipo y calidad de servidores públicos y políticos que gobiernan el país, quienes por connivencia, pragmatismo o interés, aceptan la imposición de los límites de lo posible en su proceder político.

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El poder de esa empresa reside en el monopolio de los contenidos que podemos ver en televisión, ahí también se establecen los límites de lo posible, no ya a la clase política, sino a los ciudadanos, quienes en muchos lugares y sectores del país, sólo tienen acceso a ésta fuente de información política desde los medios.

Está claro que no aceptar la correa acarrea muchos problemas. Es evidente que esos problemas se agudizan cuando además, se actúa con incompetencia o cuando aún peor, existen grados de corrupción política que tienen hoy, por muy buenas razones, indignada y desesperanzada a buena parte de la sociedad respecto de la oferta política disponible.

El spot.

Un episodio reciente, un spot que al inicio de las precampañas puso al aire el PRD y en el que aparece López Dóriga, presentador estelar de Televisa, muestra muy claramente signos de regresión autoritaria cada día más evidentes y preocupantes en México.

El promocional describe y crítica lo que, en opinión del PRD, no ha cambiado en México: la repetición de errores y circunstancias que textualmente dicen "siguen siendo lo mismo". Entre las imágenes de gobernantes del PRI y sucesos de la historia política aparece López Dóriga.

A partir de su envío al INE (cuatro días antes de la transmisión) se agudizó en Televisa y en Radio Fórmula, con López Dóriga a la cabeza, una campaña contra la actual dirigencia de ése partido por ambos medios, un intercambio en Twitter, la sistemática promoción de adversarios de dicha dirigencia perredista y demás estrategias conocidas de las que no vale la pena ocuparse ahora, y que fueron el preludio de su salida al aire. Un par de días antes de su transmisión el PRD decidió inexplicablemente solicitar el retiro del spot cuando ya no era posible (por los tiempos reglamentarios de notificación de materiales), para en poco más de 24 horas, pedir nuevamente que fuese transmitido.

La aparición del material Queremos ser tu voz, dio lugar a dos recursos de queja, uno interpuesto por Televisa y otro por López Dóriga ante el Instituto Nacional Electoral (INE). La Comisión de Quejas y Denuncias del Instituto (órgano responsable de la procedencia de medidas cautelares), integrada por las consejeras Adriana Favela, Beatriz Galindo y el consejero Roberto Ruíz, determinaron retirar el spot del aire atribuyéndole calumnia en atención a lo argumentado por López Dóriga.

En un hecho jurídicamente insostenible, sin sustento constitucional o legal, y olvidando los precedentes que por más de siete años han edificado las autoridades electorales, la Comisión de Quejas del INE decidió iniciar una etapa de censura del debate público. Los argumentos de la Comisión para suspender el spot sostienen que: "…el material objeto de análisis, bajo la apariencia del buen derecho, podría constituir calumnia en contra del quejoso, puesto que las imágenes y frases que contiene el promocional, vistas en su conjunto, pueden provocar que se les asocie con hechos que aparentemente tienen una connotación negativa o con errores que afectan o han afectado al país."

La Comisión olvida que la calumnia es la imputación falsa de un delito (art. 471 LEGIPE) o que, por el contexto, de lugar inequívocamente a una acusación de ese orden. La calumnia no es la asociación con hechos negativos que afectan al país. Equiparar calumnia a crítica negativa es no entender el debate público e ir en contra de la libertad de expresión y el derecho a la información, es pretender una forma de censura propia de los países autoritarios.

En otro de los argumentos enviados por Alberto Ferrer (titular de la Unidad Técnica de lo Contencioso Electoral del INE) y aprobados por la Comisión de Quejas se crea una categoría de intocables en la propaganda política, veamos: "…las imágenes y expresiones que aparecen en el contenido de la propaganda, podrían implicar afirmaciones tendentes a perturbar la fama pública de los sujetos involucrados, para que las personas que vean o escuchen los mensajes, se formen una visión u opinión desfavorable de esos funcionarios, incluso del partido político del cual surgieron, lo cual puede tener cabida en el debate político, pero que, en principio, están proscritos para el particular dedicado a la actividad periodística, es decir, para Joaquín López-Dóriga Velandia…" Al final de este revelador párrafo, reconocen que el comunicador es figura pública, pero omiten, sin explicación alguna, las condiciones a las que ésta puede ser sometida en la democracia y en el debate público, parecen olvidar el derecho internacional, la doctrina de la real malicia, la posición preferencial de la libertad de expresión frente a los derechos de la personalidad, el poder constitucional de la crítica con independencia de la conciencia de jueces, tribunales y consejeros, la importancia de las ideas en la vida democrática, por citar sólo algunos de los históricos debates a este respecto.

Como suele ocurrir con diversos integrantes del Poder Judicial, como es el caso del origen de los actuales integrantes de la Comisión de Quejas del INE, olvidan lo que incluso la Corte mexicana e Interamericana de Derechos Humanos han expresado en relación a la crítica a los periodistas cuando precisan que se encuentran sometidos a un sistema dual de protección, porque al dedicarse a un rol público se encuentran mucho más expuestos a la crítica, que otras personas que no son figuras publicas. La Comisión omite que los grados de la crítica posible están ligados, de modo inseparable, a la relevancia pública de la actividad de la persona.

Vale la pena citar un párrafo revelador de la Primera Sala de la Suprema Corte respecto de la prensa y los periodistas para situar el modo de proceder del INE: "Si la prensa goza de la mayor libertad y del más amplio grado de protección para criticar personajes con proyección pública, es no sólo lógico sino necesario concluir que la crítica a su labor también debe gozar de la mayor libertad y más amplio grado de protección, pues de lo contrario se estaría dotando a una persona, en este caso un medio de comunicación impreso, de un gran y desequilibrado poder para criticar impunemente, opinando e informando sin ser sujeto del mismo escrutinio público que pregona, ejerce y cuya protección invoca.

Lo resuelto por el INE, al prohibir críticas al señor López Dóriga en su calidad de periodista, es dotarlo de una condición de impunidad. El periodista con mayor audiencia en México goza por ahora de una condición de intocable gracias a lo resuelto por la Comisión de Quejas y Denuncias del INE. Lo resuelto, inexplicable desde el punto de vista legal, debe ser sometido a una investigación que de con las razones que dieron lugar a éste acuerdo de la autoridad electoral, no hacerlo dará lugar a un margen mayor de posible e igualmente peligrosa impunidad, el de árbitros que ejercen si rendir cuentas la función constitucional que les fue encomendada.

Este episodio vuelve a recordarme la correa de la que hablaba el directivo de Televisa; me recuerda el conjunto de momentos donde ésta empresa, con éxito y sin él, trató de intervenir en las determinaciones de las autoridades en los últimos años; me recuerda que la independencia y la autonomía del organizador de los comicios, del garante de la equidad, no pueden darse por sentadas en el proceder de servidores públicos responsables de su ejercicio, y revela el tamaño profesional y político de un poco menos de un tercio del Consejo General del INE, pero de la totalidad de la integración de su Comisión de Quejas y Denuncias.

Revela finalmente, ¡oh Kafka!, las muchas veces que escuché a López Dóriga y a Televisa decir que la Reforma de 2007 estaba en contra de la libertad de expresión, hoy, que han ido a pedir censura.


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