El PRI, siete victorias; PAN, cuatro, y PRD, una

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Un corte de caja, a 10 días de la jornada comicial del 5 de junio, deja ver que el PRI tendrán la posibilidad de alcanzar por lo menos siete victorias claras, de los 12 gobiernos estatales en disputa.

De igual manera, el PAN se aferra a la posibilidad en cuatro gobiernos estatales, mientras que el PRD podrá ganar solo uno.

Llama la atención que de las cinco alianzas PAN-PRD, solo será posible la victoria en Veracruz, si es que al final Morena sigue ganando votos. Dicho de otro modo, que fracasarán las alianzas en Durango, Quintana Roo, Zacatecas y Oaxaca. Otro rotundo fracaso será el de los candidatos independientes, que terminaron en calidad de payasos.

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Como dijimos, el PRI tiene prácticamente asegurada la victoria en Sinaloa, con Quirino Ordaz; Durango, con Esteban Villegas; Oaxaca, con Alejandro Murat; Quintana Roo, con Mauricio Góngora; Zacatecas, con Alejandro Tello; Hidalgo, con Omar Fayad, y Chihuahua, con Enrique Serrano.

En todos ellos las posibilidades del PAN y del PRD —por separado o en alianza— fracasaron a lo largo de las campañas, ya que sus candidatos eran de malos a peores.

A su vez, el PAN tiene posibilidades de triunfo en Aguascalientes, con Martín Orozco; Tamaulipas, con Francisco García Cabeza de Vaca; Veracruz, con Miguel Ángel Yunes, y Puebla, con Antonio Gali. Los dos seguros son Tamaulipas y Puebla.

Y es que, en medio de una grotesca guerra sucia, el PRI aún pelea voto a voto en Aguascalientes y Veracruz, en donde todavía no se da por vencido. Más aún, en el caso de Veracruz, el resultado podrá ser sorpresivo con una victoria de Morena.

Tlaxcala resulta peculiar, ya que hasta hace pocos días prácticamente se había producido un triple empate. Sin embargo, de manera repentina, los candidatos del PRI, Marco Antonio Mena, y del PRD, Lorena Cuéllar, habrían pactado ceder votos al mejor posicionado, para cerrar el paso al PAN.

Y es que Mena y Cuéllar no solo son integrantes de dos de las tres familias que durante más de medio siglo han mantenido el poder en el estado, sino que son parientes. Es decir, que todo quedará en familia.

Son peculiares los casos de Puebla, Oaxaca y Veracruz, en donde hay pactos y alianzas “inconfesables” que los líderes partidistas se niegan a reconocer pero que la realidad confirma.

En Puebla, el PRI habría bajado el perfil de su candidata Blanca Alcalá para favorecer la victoria del candidato del PAN, José Antonio Gali. La idea es apoyar la victoria del gobernador Rafael Moreno Valle y, con ello, ayudarlo a ser candidato presidencial por el PAN. La jugada obstaculizaría a Margarita Zavala, aspirante puntera de los azules.

En Oaxaca y Veracruz se produjo una alianza insólita. Por increíble que parezca, el señor López Obrador y su partido, Morena, se aliaron al PRI. ¿Por qué? Porque de esa manera debilitaron a las llamadas izquierdas y reventaron la alianza PAN-PRD. Por eso, en Oaxaca se puede decir que el gobernador será Alejandro Murat del PRI.

En Veracruz la pelea es entre los candidatos del PRI y de la alianza PAN-PRD; los primos de apellido Yunes. Sin embargo, se produjo un inédito. De manera sorpresiva el candidato de Morena, Cuitláhuac García, está a la par de los aspirantes del PRI y de la alianza PAN-PRD. Y si las cosas siguen como están, en los próximos días se podría producir el milagro de que Morena se lleve la victoria, en tanto tercero en discordia.

Pero la mayor sorpresa podría ser el avance de Morena, hasta la tercera posición, por encima del PRD, en las 12 entidades en juego.

Al tiempo.


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