¿El agua y el aceite?

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Por: Salvador I. Reding V.

Mantengo las mismas reflexiones, con algunas diferencias del panorama político, ahora es frente a Morena, como hace diez años lo fue frente al PRI.

Publicado en la Revista “La Nación” del CEN del PAN, en enero de 2011.

Los críticos externos de las alianzas de los partidos Acción Nacional y de la Revolución Democrática, tanto priistas como analistas políticos, repiten una frase ya muy sobada: no se pueden juntar el agua y el aceite, en referencia a estos partidos políticos.

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En primer lugar, las alianzas de diversos tipos y no solamente para eventos electorales, se dan en muchos países, entre organismos políticos con diversas doctrinas y plataformas políticas y hasta en el plano internacional. Cuando hay temas de interés general, a favor del bien común, y también a veces en beneficio político de los partidos aliados, votan juntos, caminan juntos.

Enfocar las alianzas electorales en México como un hecho aislado, especial en el mundo, es una falta de visión global o bien una mala manera de hacer política o analizarla. En las discusiones legislativas mexicanas, las alianzas son asunto cotidiano, nada nuevo.

Estas alianzas legislativas para votar iniciativas de ley permiten, como ya dije, sacar adelante buenas leyes o sus reformas, y en casos bastante comunes, prácticamente todos los miembros presentes de una Cámara votan en el mismo sentido.

A veces también, por qué no decirlo, los legisladores de diversos partidos votan juntos iniciativas que favorecen la operación de esos mismos partidos, la llamada partidocracia, frente a opciones ciudadanas apartidistas en elecciones. No quieren, por ejemplo, candidatos ciudadanos o críticas en los medios de difusión contra los partidos en general.

Pero en el caso de elecciones, las alianzas han sido satanizadas en particular por el Revolucionario Institucional, precisamente porque son en contra suya. El alegato es así que el PAN y el PRD son no solamente diferentes en principios, sino, dicen, completamente antagónicos. ¿Es esto verdad? Aquí el quid de la cuestión.

En México, en general estos dos partidos, y también los demás, buscan o pretenden buscar el bien común de la nación, aunque no lo digan con estas palabras. Un examen de las doctrinas de los partidos mexicanos encontrará más coincidencias que disidencias, expresadas en mucho con diferente lenguaje, pero por ejemplo la búsqueda de la justicia social, el bienestar comunitario, la educación, la lucha contra la pobreza, contra la corrupción y la ineficiencia, son temas comunes.

Sin duda que donde se encuentran las diferencias reales es en la forma de hacer política, en la manera de administrar desde el gobierno, pero aquí también hay muchas coincidencias. Es precisamente por estas coincidencias que votan juntos en su labor legislativa, aprueban juntos presupuestos de gasto público y presupuestos de ingresos.

Los enfoques socialistas, de “izquierda”, los liberales y neoliberales de “derecha”, y los de inspiración demócrata cristiana o de centro, pueden diferir en el papel del Estado en ciertos casos, como son la propiedad de algunos recursos, la preeminencia o no del llamado Estado-benefactor (de la social democracia europea), la oferta de educación, de asistencias de salud y la prestación de servicios públicos en general.

Así, esa frasecita del “agua y el aceite” no tiene sentido, las coincidencias doctrinales y de plataformas políticas pueden imponerse sobre las diferencias, siempre y cuando exista buena voluntad y auténtica búsqueda del bien común. Los partidos aliancistas pueden presentarse a elecciones y gobernar con acuerdos, discutiendo solamente las diferencias para tomar algunas decisiones de gobierno.

Los partidos aliados en el mundo, cuando no tiene ninguno de ellos la mayoría necesaria para gobernar o legislar, funcionan en la práctica con frecuencia -y con sus excepciones también-, y el mundo está colmado de este tipo de experiencias, así que no tienen por qué no funcionar en México; nuestro país no es de otro planeta ni de otra raza no-humana.

En organismos y convenciones internacionales, gobiernos con muy diferentes doctrinas, principios y plataformas de gobierno, votan juntos, deciden acciones, convenciones, compromisos y eligen funcionarios internacionales, del Secretario General de la ONU para abajo.

Para quienes insistan en que el PAN y el PRD, u otros de los partidos no-priistas no pueden ir juntos en elecciones, porque son el agua y el aceite, hay que preguntarles si nunca oyeron hablar en la escuela de las emulsiones, en que dos o más líquidos distintos sí se mezclan, al menos temporalmente.


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