INE, infectado con virus de Salinas, Zedillo, Nexos y AMLO

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El Instituto Electoral –primero federal y luego nacional– nació con el virus de su propio descrédito: los presidentes Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo lo diseñaron en imagen y semejanza de la Comisión Federal Electoral de Manuel Bartlett de 1988: mantener el control directo del Ejecutivo para beneficiar al partido en el poder, haya sido PRI, PAN, PRIAN o Morena.

La crisis del INE con Guadalupe Taddei es consecuencia de la dependencia absoluta de todos los consejeros presidentes con respecto del poder omnímodo del presidente en turno de la República.

La clave del control político del Instituto estaba en la CFE controlada bajo la presidencia del secretario de Gobernación en turno; Salinas de Gortari lo mantuvo y Zedillo tuvo la genial idea de sustituir esa presencia directa por un control indirecto a través de un Consejo electoral de barones que eran designados como consejeros ciudadanos/consejeros electorales por la mayoría del partido en el poder.

El chip el control gubernamental sobre el IFE/INE se encontró en el Consejo electoral de intermediación presidencialista, con figuras surgidas de la oposición pero sometidas a entendimientos institucionales. Los primeros consejeros críticos fueron designados a dedo por Salinas de Gortari y Zedillo para legitimar el control y el camino se encontró en una alianza –el modo Gramsci—con el bloque intelectual académico que era controlado desde entonces y a la fecha por los grupos salinistas de (A)Nexos y el Instituto de Estudios para la Transición Democrática, con dos cabezas visibles que han mantenido el control en la designación de consejeros y funcionarios del instituto: Héctor Aguilar Camín y José Woldenberg.

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De Woldenberg (1994) a Lorenzo Córdova Vianello (2023), casi 30 años, los consejeros presidentes del INE respondieron a intereses políticos, incluyendo una concesión al PRD con Leonardo Valdés Zurita y la alianza de Felipe Calderón Hinojosa/PAN con el poder político de la lideresa magisterial Elba Esther Gordillo para imponer a Luis Carlos Ugalde que operó muy malas elecciones del 2006 por la diferencia de medio punto porcentual en las cifras electorales finales.

El bloque político Salinas de Gortari-Zedillo-(A)Nexos-IETD ha tenido todo el control directo del Instituto Electoral en dos grandes periodos: el dominio de Woldenberg de 1994 a 2023 y la dominación de Córdova Vianello –asesor de Woldenberg en el primer periodo– de 2014 a 2023, comenzando los dos como consejeros colegiados y terminando como consejeros presidentes.

En este escenario se dio la dominación de (A)Nexos-IETD en la incorporación de personal electoral surgido del mismo grupo académico-intelectual-político, lo que hace suponer a algunos analistas alguna parte de la filtración de los primeros datos sobre el tráfico de influencias en la gestión de la consejera presidenta Guadalupe Taddei con un contratista que terminó manteniendo relaciones íntimas y familiares y todo indica que fue la fuente de distribución de los vídeos que incriminaron a la hoy autorrenunciada Taddei.

En el IFE/INE de Salinas de Gortari-Zedillo-(A)Nexos-IETD se localiza la ineficacia democrática del Instituto Electoral, pero con la circunstancia agravante de que al grupo dominante de Morena lopezobradorista le conviene mantener la misma estructura, sólo que renovando a todos los cuadros profesionales. Y el bloque morenista –cincelado en la escuela política del salinismo-zedillismo-lopezobradorismo– tiene la instrucción de mantener el aparato político del Instituto Electoral sólo que ahora para servir a los intereses del actual partido mayoritario en su carrera por afianzar la mayoría calificada en 2027 y desde luego extender el control presidencial por un tercer piso sexenal.

Hoy no existe la mínima posibilidad de que el INE puede ser reformado con miras a deseos infantiles de democratización de las estructuras electorales y los ajustes que se hagan podrían perfilar una tercera etapa del Instituto Electoral en modo la CFE de Bartlett Díaz-1988.

El control político del Instituto estaría en la permanencia de la estructura del consejo electoral con barones en modo de consejeros votados por los intereses del partido dominante en el poder, con ciertas alianzas minoritarias sobre todo con el PAN.

La crisis provocada por la corrupción de la consejera presidenta Taddei debe obligar a todos los partidos a una refundación del Instituto Electoral con fines democráticos reales y al terminar con el modelo Salinas de Gortari-Zedillo que ha sido funcional para el período lopezobradorista, pero esta meta es sencillamente imposible de lograr porque la actual estructura morenista quiere el poder y no la democracia.

Política para dummies: La política se pervierte con la política.

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@carlosramirezh

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