El agotamiento social frente a las campañas politicas

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Ha iniciado el año electoral, quedan alrededor de diez meses para acudir a las urnas y emitir el sufragio en el proceso electoral más grande por el número de puestos en disputa en la historia del país, no obstante, en paralelo también se presenta un clima de hartazgo social derivado de la falta de resultados; engaños y abusos de los gobiernos en sus diferentes ordenes que afectan la calidad de vida de los habitantes.

Desde hace años se vive una zozobra que nunca imaginamos; los altos índices de violencia e inseguridad nos cambiaron completamente la vida, el miedo y la desconfianza han permeado de tal forma que transformaron la convivencia social modificándola con patrones de cautela al considerar la carencia de buena fe.

Esos fenómenos han provocado un estrés social en la comunidad, al padecer un desasosiego por la sensación de intranquilidad generando ansiedad colectiva que se incrementa ante la negligencia, pasividad e intransigencia de las autoridades, que lejos de intentar entender la compleja situación que guarda el país, han actuado con soberbia, prepotencia y avaricia.

Para ser claros, nunca habíamos visto una situación tan descompuesta como la que ahora se presenta, ni tampoco, que hubiese durado tanto, nos prometieron recomponer el país y, lo que han logrado es incrementar los problemas a grado tal que se han visto completamente incapaces y rebasados, en rubros como la inseguridad y, en otros, impusieron la cleptocracia a niveles descomunales nunca vistos.

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Las excusas, los pretextos, la mentira y el engaño han sido parte integral de la denominada cuarta transformación, agotando la enorme paciencia de muchos ciudadanos que depositaron sus esperanzas en ese movimiento, sin embargo, ante las promesas incumplidas se han sentido completamente traicionados.

Así las cosas, se presentan en los albores de las campañas políticas indicios claros de agotamiento social con relación al gobierno del bienestar, ahora le tocó el turno al sector salud, que ha sido uno de los más dañados, tanto en el interior como en la atención a los pacientes.

En efecto, desde la pandemia se ha tratado mal a la gente que labora en esa área, quienes pese a que los dejan sin los insumos necesarios, son los que dan la cara, ante las carencias y falta de apoyo  se solidarizan con el dolor y la impotencia de la gente, mientras en las mañaneras los recriminan por manifestarse.

Lo mismo ocurre con los pacientes de cáncer, a quienes se les han regateado las medicinas; que decir de las madres buscadoras cuando llevan a cabo una labor que le corresponde hacer al gobierno y; los golpes propinados a quienes se manifiestan por recibir aguas negras en sus hogares.

El que la gente se organice y salga a la calle, haga bloqueos, marchas y se visibilice, se coordine, levante la mano y exija ser escuchada es una reacción que representa un sentimiento más allá de sus actores, por lo que me inclino a pensar que existe como en Brasil un voto oculto que en su momento se verá reflejado en las urnas.

AL AMIGO PANCHO GARFIAS, QEPD, te vamos a extrañar.

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