Comunicación Política en redes sociales. Que sí; que no y que nunca

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No pude evitarlo, eliminé a un amigo en Facebook que pese a ocupar un cargo público le encanta subir estados como “Hoy, el día amaneció nublado, como mi corazón desde que te fuiste” o “Hay días que me siento solo, pero hoy lo estoy aún más”.

Hay días que amanece creativo y le da por subir imágenes con arcoíris, mariposas o bebés dormidos deseando a sus seguidores “un cálido inicio de semana” “un alegre despertar” o “que tengan dulces sueños como los de un bebé”.

Usted podrá argumentar en favor de mi amigo eliminado, que cada quien tiene derecho de subir a sus redes sociales lo que le dé la gana, e incluso le parecerá plausible que un servidor público no sólo publique sobre  las obras públicas que inauguró el ayuntamiento, los debates en el cabildo o la entrega de apoyos a las comunidades, incluso a algunos les parecerá tierno. Si bien es cierto que cualquier persona puede subir lo que le venga en gana, también es cierto que no pueden olvidar que son sujetos de interés público. Que ¿por qué?

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Porque los ciudadanos pagan sus sueldos ¡Por eso!

Y nada más por ese pequeño detalle, los ciudadanos se merecen que los servidores públicos electos no pierdan tiempo publicando lo triste que es su vida o lo solitos que se sienten en el mundo feo, cruel y despiadado de la política. Ni a los ciudadanos nos interesa ser etiquetados en fotos de arcoíris donde mi regidor me desea un buen día. Lo que yo quiero, es que se ponga a trabajar. Prefiero que reduzca los baches de las avenidas, a que pase medio día jugando “criminal case” y todavía se dé el lujo de publicar que acaba de resolver otro caso de asesinato ¡en horario de trabajo!

La nueva ola de comunicación y consultoría política le recomienda a varios políticos la contratación de empresas que administran sus redes sociales, el problema de esto es que la interacción gobernante-gobernado es cada vez más lejana; otro problema del manejo de redes sociales es que pueden ser un arma de doble filo, es cierto que te ayudan a llegar a más ciudadanos y comunicar tu labor pero si no se saben utilizar  se corre el riesgo de perder credibilidad en la imagen pública, por lo que les recomendamos el siguiente manual:

Lo que sí:

  1. Sea propositivo, comparta ideas, proyectos viables, publique por lo menos una vez al día y preferentemente por las mañanas ya que es la hora de mayor tránsito de personas en internet.
  2. Escriba con excelente ortografía, con sintaxis. Si tiene dudas sobre cómo escribir una palabra, averigüe y hasta que esté seguro, publique.
  3. Envíe felicitaciones personalizadas de cumpleaños.
  4. Comunique sin ofender y comparta sin saturar.
  5. Genere contenidos que capturen la atención de su audiencia, sea congruente entre su “publicar y su hacer”.

Lo que no:

  1. Evite la “diarrea facebookera” es decir, publicar 30 estados diferentes, en 30 momentos del día, etiquetando a todos los amigos que le caen bien y dejando claro que se la pasa conectado en todo momento en lugar de estar trabajando.
  2. Evite darle “me gusta” o “like” a páginas que dañen su imagen pública, especialmente evite darle un “like” a páginas o publicaciones de partidos políticos contrarios a su ideología (todos conocemos a un regidor del PAN que le encanta poner me gusta a todo lo que publica el gobernador del PRI).
  3. No publique sus sentimientos y menos si anda más deprimido que Enrique Peña en feria del libro, primero porque la audiencia tiene sus propios problemas y segundo porque nos tiene exactamente sin cuidado.
  4. No comparta campañas religiosas, en primer término por respeto a las creencias ajenas y porque en horario laboral lo necesitamos trabajando no predicando. El día domingo puede compartir el sermón del cura si se le viene en gana, pero no haga de sus redes sociales en esencia políticas, un medio de difusión cristiana.
  5. Cuide su dedo índice de una terrible enfermedad  conocida como ·”etiquetar a lo idiota” cuyos síntomas se manifiestan al etiquetar a personas que Usted ni conoce en fotos que a ellos no le importan. Una variante de esta enfermedad es conocida también como “hacer grupos a lo imbécil” que pueden manifestarse tanto en redes sociales como en whatsapp, muy peligrosa por cierto.

Lo que nunca:

  1. Estar de “stalker” en muros ajenos y sin darse cuenta, darle “me gusta” a una publicación que realmente no queríamos porque se supone que ni siquiera deberíamos estar en esa página y luego tratar de corregirlo. La notificación ya se envió de cualquier forma.
  2. Subir fotos de las que te puedas arrepentir, antes de trepar una foto a internet cerciórate de que en un futuro lejano no te vayas a dar de topes contra la pared. Nada desaparece realmente de la nube.
  3. No saludes por mensajes privados a todos los que veas conectados, que estén “en línea” no quiere decir que tienen tiempo de sobra para responder a mensajes como “Hola, sólo pasé a saludarte”.
  4. Por favor, use su nombre de pila y ponga una foto real y profesional, nadie quiere agregar a un político que se haga llamar “vengador tricolor” “tu regidor estrella” “princesa blanquiazul” y que en las fotos de perfil aparezca vaya Dios a saber quién.
  5. Recuerde siempre que “En redes sociales como en la vida real, el respeto al estado ajeno, es la paz”.

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