¡Órale, la CNTE no suelta el hueso ni aunque les den carnita! Otra vez la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación le echó la sombra a la presidenta Claudia Sheinbaum en su gira por los estados. Ahora le tocó el turno a San Quintín, Baja California, donde los maestros disidentes le gritaron en la cara un sonoro “¡mentiste!” por el incumplimiento de promesas de campaña, especialmente lo de abrogar la reforma a la Ley del ISSSTE.
La cosa va en serio. Mientras la mandataria intentaba avanzar en su agenda de trabajo, afuera del evento los de la CNTE armaron su numerito con consignas bien directas y pancartas que no dejaban lugar a dudas. No es la primera vez que le pisan los talones en estas giras; parece que se volvieron sus “acompañantes” inseparables. Y la neta, uno entiende el coraje: los maestros llevan años jalando con demandas que sienten que les pintaron bonito en campaña y luego se quedaron en el tintero. Jubilaciones, pensiones, condiciones laborales… temas que para ellos no son juego.
Pero también hay que decirlo con todas sus letras: la CNTE tiene un historial de protestas que a veces parecen más show que solución. Bloqueos, plantones y gritos que terminan afectando a la misma gente a la que dicen defender. Sheinbaum, por su lado, ha abierto la puerta al diálogo, pero el magisterio disidente quiere hechos, no promesas recicladas. Es el eterno choque entre el “ya merito” del poder y el “ya nos cansamos” de la base.
Al final, esto pinta para seguir dando lata. La CNTE no quita el dedo del renglón y Sheinbaum tendrá que encontrar la forma de calmar las aguas sin que se le desboque el caballo. Porque en política, como en el rancho, cuando los de abajo se encabritan, más vale no hacerse el sordo. México necesita educación de calidad, no circo permanente.





























