Ayotzinapa: análisis de Comunicación Política.

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El presente documento está centrado única y exclusivamente en analizar el manejo mediático que desembocó a raíz de los sucesos del 26 de septiembre del 2014 donde 43 estudiantes de la normal de Ayotzinapa desaparecieron, pero eso Usted ya lo sabe así que empecemos.

Lo primero que debemos señalar es que cuando estalla una crisis o una tragedia, la opinión pública descubre lugares que estaban escondidos del dominio público, porque de Guerrero la gran mayoría sólo conoce Acapulco y por ello un Estado ya de por sí azotado por una severa crisis económica, política y social se corona como la entidad que más visitas en Google recibió en este año porque al teclear Ayotzinapa nos conecta a esa parte de la geografía nacional.

Lo siguiente que sucede en estos casos donde el Estado se enfrenta a los ciudadanos es que los ciudadanos toman partido por ellos mismos, porque son nuestros iguales, en una clase, por ejemplo, cuando el Maestro castiga o pelea con un alumno, el resto de los asistentes sentirán empatía con su igual y no con la figura de autoridad. Lo mismo sucede en las crisis de gobierno, sentiremos empatía reitero, con nuestros semejantes y no con el Gobierno que tan lejano es a nosotros en cualquier nivel, local, estatal o federal.

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Una vez que ha estallado una crisis, la que sea, tiende a comunicarse con frases cortas, concretas, sencillas, fáciles de entender, que puedan ser comprendidas incluso por un niño pequeño y lo más fácil, que puedan reproducirse de boca en boca ya sea porque riman o son pegajosas. En este caso el primer spot de la campaña (porque terminó siendo una campaña) “vivos se los llevaron, vivos los queremos” era en estricto sentido muy fuerte, apelaba a los sentimientos más profundos haciéndonos sentir “chinita” la piel y exigir justicia. Pero no dejaba de ser muy larga y  de ser dos enunciados unidos por una coma; se necesitaba algo máscorto.

La respuesta vino a los pocos días con la frase “Nos faltan 43” en sus diferentes versiones “No estamos todos, nos siguen faltando 43” “Aún nos faltan 43” etc. Lo importante es que éste segundo “grito de guerra” traía consigo algo que eran más que palabras, incluía un número y eso tiene un potencial visual increíble. Me explico, para que un mensaje en comunicación política sea exitoso tiene que hablarnos al oído y a los ojos, por ejemplo: Vicente Fox en el 2000 habla de cambio y usa “la V de la victoria” para hacernos pensar muchas cosas “Vicente, venceremos, 2 de julio, etc” lo importante es que le dio un símbolo a su propia marca con el que comenzaron a identificarse todos los que votaron por él y fue tan exitoso que sentó el antecedente para que más políticos buscaran la manera de hacerse recordar con gestos manuales cuando salen en espectaculares, ya sea el pulgar arriba (asociado a candidatos priistas) la V de la victoria con la mano derecha (asociado al Partido Acción Nacional) el puño izquierdo levantado a la altura del hombro (asociado a partidos de izquierda) la mano derecha extendida para mostrar que está limpia (Felipe Calderón) etcétera.

Por eso cuando llegó a la opinión pública el número 43, bastaba con pintarse una mano con plumón, colocar el número en el cristal de nuestros autos, en la ven tana, en el negocio, en una playera, en la libreta, en redes sociales para que quienes nos rodean entendieran que ya formábamos parte de la campaña.

Generar tendencia y poner de moda es otro componente imprescindible en estos casos, nadie quiere estar ajeno del bullicio, de lo que todo mundo comenta y aunque no te hubieses enterado buscas la manera de ponerte al día, en este caso, la opinión pública se informó en internet y no en medios masivos de comunicación, primero por el descrédito que envuelve a las televisoras por los fuertes compromisos que los atan al gobierno y segundo porque frente al televisor, la radio o el periódico el ciudadano no podía opinar, recibía la información como se la mandaban y así tenía que “tragársela”, pero en redes sociales la comunicación era real, opinaba, discutía, preguntaba y miles alrededor del mundo contestaban. La tendencia en redes sociales era Ayotzinapa el tema que se puso de moda era ese, todos hablábamos de ello poniéndonos evidentemente del lado de los normalistas, que ¿por qué? Porque para ese entonces la campaña visual ya había hecho mella en nosotros, las imágenes de los padres buscando a sus hijos eran el mejor discurso de la oposición y el Gobierno Federal una vez más, no supo manejar la crisis, no implementó una contra campaña sino que guardó silencio y sucedió lo natural dimos por sentado que “el que calla otorga.”

Luego vino la “cereza del pastel” las contradicciones, los errores en el lenguaje no verbal, lo mal redactado de los boletines de presidencia, la imagen lejana y de “me vale madres” del Presidente y todo el gabinete, hicieron que los estrategas de la oposición siguieran ganando puntos en esta lucha sobre ¿quién comunica mejor? si el que dice “yo no fui” o los que dicen

La tendencia creció, la moda superó nuestras fronteras, la indignación se contagió a comunicadores de otros países y millones de personas alrededor del mundo se sumaron al “Nos faltan 43” en diferentes idiomas y de diversas formas, recientemente incluso, la hija de Evo Morales se manifestó en la embajada de México con fines evidentemente políticos.

Es cierto que muchos políticos se colgaron de esta campaña para buscar atención mediática y posicionarse en el debate con fines electoreros y la culpa no es de ellos sino de los malos consultores del Gobierno Federal que no supieron manejar la crisis y dejaron que los puntos de credibilidad y aceptación de EPN se fueran a la basura, a fin de cuentas “en río revuelto, ganancia de pescadores”.

¿Qué nos queda de todo esto? ¿Quién ganó? ¿Quién fue el gran perdedor? Ganamos los ciudadanos que poco a poco encontramos la manera de organizarnos bajo campañas y causas comunes. Lamentablemente, también ganan los delincuentes que bajo la bandera de Ayotzinapa aprovechan para marchar, asaltar comercios y robar hogares. Pierde el Gobierno Federal porque no habrá forma de recuperar la confianza y credibilidad con que ojos internacionales nos miraban y porque EPN pasará a la historia si bien no como quién dio la orden, sí como cómplice y responsable, secundario  porque en lugar de ponerse del lado de los normalistas (inocentes o culpables, nunca lo sabremos) cubrió a los responsables y “pecó de omisión” y eso lo convierte en el gran traidor del pueblo mexicano.

Por último quedan “ellos” los que perdieron un hijo, los que no volverán a ver a un hermano, quedan las sillas vacías que ya no se ocuparán, quedan dudas, odio, coraje, resentimiento.  A todos “ellos” sólo nos queda desearles pronta resignación y decir que hoy a un año ya, nos siguen faltando 43.


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