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El Instituto Nacional de Estadística y Geografía presentó la actualización de las Líneas de Pobreza correspondientes al mes de agosto de dos mil veintiséis. El reporte señala que el costo de la canasta alimentaria registró un incremento anual de tres punto dos por ciento en el ámbito rural y de cuatro punto cinco por ciento en las zonas urbanas.
Estos indicadores ofrecen un referente monetario fundamental para determinar si las familias mexicanas cuentan con ingresos suficientes para adquirir alimentos, bienes y servicios básicos. De acuerdo con los datos presentados por el organismo, el ajuste del valor monetario de las canastas se calculó con base en las variaciones del Índice Nacional de Precios al Consumidor.
Durante agosto de dos mil veintiséis, la inflación general anual del país se situó en tres punto tres por ciento. Esto implicó una reducción de cero punto tres puntos porcentuales en comparación con el tres punto seis por ciento registrado en el mismo mes del año anterior. En términos mensuales, la inflación tuvo un ligero incremento de cero punto dos por ciento respecto a julio.
En el caso de las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos, que miden exclusivamente el costo de la canasta alimentaria, el ámbito rural se ubicó en un valor monetario de mil novecientos diez pesos con setenta y ocho centavos por persona al mes. Por su parte, en el sector urbano, el costo mensual por persona alcanzó los dos mil quinientos sesenta y dos pesos con cincuenta y ocho centavos.
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Los incrementos en el costo de los alimentos respondieron a la subida de precios en diversos productos de consumo cotidiano. En el análisis anual, los rubros que más influyeron en el alza en ambas zonas fueron los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, la cebolla y la papa. De manera particular, en las variaciones mensuales, la cebolla, el huevo de gallina blanco y rojo, y el limón tuvieron el impacto de mayor incidencia.
Por otro lado, al considerar la Línea de Pobreza por Ingresos, la cual engloba tanto la canasta alimentaria como la no alimentaria que abarca bienes y servicios como transporte público, educación, cultura y vestimenta, el costo mensual rural ascendió a tres mil quinientos quince pesos con treinta y tres centavos. En las zonas urbanas, este valor llegó a cuatro mil novecientos cinco pesos con treinta y tres centavos por persona.
El reporte del instituto refleja que el incremento anual de la canasta no alimentaria también estuvo presionado por las subidas en las tarifas del transporte público y en los costos vinculados a la educación, la cultura y la recreación. La actualización metodológica de estas mediciones es realizada por la autoridad estadística para definir los umbrales del bienestar económico en la medición de la pobreza multidimensional en el país.
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