Aliados incomodos

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En política, unos son los aliados con los que se acuerda algún movimiento o medida, en tanto que otros son los espontáneos que surgen para defender a un dirigente o candidato –aunque hay algunos políticos que cuentan con este tipo de aliados–, quienes asumen una defensa a ultranza en contra de críticos. Con el crecimiento de las redes sociales, esta clase de adeptos han proliferado como hongos después de la lluvia.

Defensa en redes

Un fenómeno llamativo lleva varios años en redes sociales. Cuando algún ciudadano o periodista lanza una crítica a algún político, de inmediato surgen defensores que mediante ataques e insultos logran acallar a quien señala algo negativo del personaje en cuestión.

         Aunque ustedes no lo crean, ya han surgido defensores de Enrique Peña Nieto. Minoría entre quienes hacen uso de las redes sociales, pero estas personas –hasta comprobar lo contrario– tratan de ofrecer datos y su principal argumento es que sí trabaja y ha tenido logros que destacar.

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         Pero en el caso de Margarita Zavala de Calderón, se encuentran aquellos que vienen ejerciendo este tipo de ejercicios desde el pasado sexenio, en particular a raíz del movimiento #NoMasSangre que responsabilizó a Felipe Calderón de las muertes derivadas de la lucha –o guerra, como prefiera– en contra del narcotráfico.

         En ocasiones, sus argumentos se reducen a que todas las críticas son para detener la candidatura en ascenso de quien puede ganar la Presidencia en 2018 y, además, de la única abanderada con las manos limpias, algo que ya se empieza a cuestionar.

         Claro que también existen usuarios de redes sociales que son creados, los famosos bots, para defender a un personaje en particular. Si se cuenta con el presupuesto necesario, se podrá contar con una legión de cuentas que ayuden a apoyar la imagen de algún político con aspiraciones a continuar su carrera sacrificándose por el país.

         Sin duda, el candidato que cuenta con más aliados en redes sociales que hacen de su defensa un apostolado es Andrés Manuel López Obrador. En multitud de ocasiones, quienes han criticado mediante algún artículo al presidente nacional de Morena, han recibido de inmediato una respuesta de quienes se asumen como defensores del también aspirante presidencial.

         Su dinámica es llamativa: cuando alguno de ellos detecta algo que critica a su líder, ya sea porque afecta su imagen o cuestiona alguno de sus atributos –que, dicho sea de paso, son continuamente repetidos en su discurso–, convoca a los demás en la red en la que encontró el material que considera inadmisible, a la vez que comienza a cuestionar las motivaciones que llevaron al periodista a escribir en contra del tabasqueño.

         En la inmensa mayoría de las oportunidades, la forma de defender al aspirante de Morena es llamar “vendido”, “chayotero” u “oficialista” al crítico, remarcando que es otro intento para frenar por las malas al único que puede salvar al país. El siguiente paso es que se sumen al ataque el resto del grupo, dirigiendo insultos al crítico, hasta retándolo a un debate que está ganado de antemano, pues no permiten replica ni mucho menos han leído el material, ya que no conciben que alguien se atreva a cuestionar al tabasqueño.

         Pero viendo en perspectiva el operativo que llevan a cabo estos aliados espontáneos, la realidad es que si alguien daña la imagen de López Obrador es precisamente esta clase de usuarios de redes sociales, pues buena parte de la imagen e intolerante que tiene el dirigente de Morena es, precisamente, por este tipo de conductas de sus defensores. Para un sector de la ciudadanía, estos ataques de sus aliados reflejarían lo que, de llegar al Poder, haría con quien no esté de acuerdo con sus políticas o acciones de gobierno.

         El problema para el equipo de López Obrador es saber distinguir quien realmente lo defiende desde una perspectiva honesta y quien lo hace como parte de un operativo de sus enemigos, pues lograron sembrar aliados que en realidad ayudan a dañar su imagen y generarle rechazo entre los votantes.

         Como el campo de acción de las redes sociales en amplísimo, teniendo la posibilidad de generar usuarios al por mayor que respondan a una misma estrategia, la proliferación de perfiles falsos es una realidad que impacta y puede, lo mismo, ayudar a apoyar una causa que a derribarla.

         Para el usuario que sólo busca informarse, compartir opiniones y participar en las discusiones públicas, es difícil distinguir entre quienes son partidarios sinceros de un político y quienes se encargan, con el pretexto de su defensa, de dañar más su imagen mediante insultos y ataques.

         Es así que con esta clase de aliados, no se requieren enemigos para fracasar de nueva cuenta en algún proceso electoral.

Del tintero

Hablando de aliados, las críticas en contra del equipo de comunicación presidencial han arreciado en los últimos días, pero eso no ha motivado alguna reacción –o una simple declaración– debido a que los encargados de este tema en Los Pinos no leen los medios nacionales y lo que circula en redes sociales. Así es fácil aparentar que se hace un trabajo por el que se cobra como gente adulta.

 

@AReyesVigueras

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