Las dinámicas de vida en México han dado un giro drástico en las últimas décadas. Según los resultados de la Encuesta Demográfica Retrospectiva (EDER) 2025 presentada por el INEGI, las nuevas generaciones de mexicanos —aquellas nacidas entre 1998 y 2007— están retrasando hitos clave que antes definían la adultez temprana: se independizan más tarde, migran menos y postergan la llegada de su primer hijo.
Los datos revelan una brecha generacional profunda. Mientras que el 31.1% de la generación nacida entre 1961 y 1967 logró salir del hogar familiar antes de cumplir los 18 años, apenas el 16.9% de los jóvenes actuales ha podido hacer lo mismo. Este fenómeno no es aislado; se entrelaza con una notable disminución en la formación de uniones sentimentales y en la natalidad a edades tempranas, marcando un cambio de paradigma en el tejido social y económico del país.
Un cambio en la trayectoria de vida
La EDER 2025, que analizó las trayectorias de 81.1 millones de personas de entre 18 y 64 años, permite reconstruir cómo han cambiado los procesos de vivienda, trabajo y familia. Uno de los puntos más críticos es la migración. Históricamente, los jóvenes buscaban nuevas oportunidades fuera de sus estados o del país; sin embargo, esta tendencia pasó del 21.3% en la generación de los años 60 a solo un 14.4% en la cohorte más joven.
En el ámbito laboral, los resultados muestran una realidad compleja. El porcentaje de quienes iniciaron su vida laboral antes de los 18 años tuvo un repunte reciente, alcanzando el 58.9% en la generación más joven, tras haber descendido en décadas previas. Destaca que los hombres continúan integrándose al mercado laboral a edades más tempranas que las mujeres, especialmente en localidades rurales, donde los niveles de empleo juvenil masculino superan el 80%.
El fin de la familia temprana
El modelo de familia tradicional también se está transformando. La encuesta destaca que solo el 15.0% de los nacidos entre 1998 y 2007 inició una vida en pareja antes de los 18 años, una cifra significativamente menor al 22.4% registrado por sus abuelos.
En cuanto a la paternidad y maternidad, la tendencia es similar. El porcentaje de personas con un primer hijo nacido vivo antes de la mayoría de edad bajó de 15.9% a 10.8%. No obstante, persiste una brecha de género y de entorno: las mujeres en zonas rurales siguen siendo el grupo con mayor incidencia de maternidad temprana, alcanzando el 24.0% en la generación actual, frente a un escaso 5.4% en los hombres de su misma edad y entorno.
Estos datos del INEGI ofrecen una radiografía esencial para el diseño de políticas públicas en México. Entender que los jóvenes de hoy enfrentan barreras mayores para la independencia o que eligen trayectorias de vida distintas a las de sus padres es fundamental para abordar retos en vivienda, empleo y salud reproductiva en la agenda política nacional.
























