Una de las formas del populismo, resabio de todo socialismo, es encontrar fórmulas para sacarle dinero a la gente. La más conocida y escandalosa es la expropiación, pero no es la única. La otra es subir impuestos hasta que la gente ya no pueda pagar. Ese parece ser el caso de Clara Brugada en la Ciudad de México.
Seguimos con deudas públicas de más de un billón y medio por año, se sienten vigilados por EU y, entonces, ya no ha de fluir igual el dinero del crimen organizado; las pensiones siguen aumentando y el empleo nada más no se genera. Por eso el gobierno ya no sabe qué hacer. Decide gastar en megaproyectos que no sirven y de plano ya no les alcanza. Les urge el dinero y están recurriendo a cualquier patraña para obtenerlo.
Me he unido al reclamo de ciudadanos de la Ciudad de México y de la zona metropolitana al publicarse el nuevo Programa de Ordenación de la Zona Metropolitana del Valle de México (POZMVM). Se trata de un programa que claramente afecta al patrimonio de cualquier familia que viva en una de las 16 alcaldías de la capital, 59 municipios del Estado de México, ocho de Hidalgo o en Cuernavaca.
Entre las afectaciones a la propiedad que aparecen ahí descritas está el aumento del impuesto predial que en la mayoría de los casos será impagable, además de injusto; se habla de ventas forzosas, presión para construcciones y hasta de subastas organizadas por el gobierno. Así está escrito como propuesta del gobierno de Morena, que claramente quiere tener más dinero.
Este programa coincidió con la propuesta de un reprobable Plan General de Desarrollo Urbano de la Ciudad de México y con la revaloración aceptada en las leyes para sustituir el valor catastral por el comercial. Evidentemente el impuesto predial subiría y, en algunos casos, será de manera impagable.
Pero lo que fue increíble es que lo negaron. Sí, ¡negaron que hubiera afectación a la propiedad privada! Por un lado, dijeron que “no tendrá efectos inmediatos” en el aumento del predial ni en los casos de cambio de uso de suelo y la venta de predios baldíos.
Pero todavía estuvo peor la intervención de la jefa de Gobierno cuando niega que subiría el predial. Decidió publicar en X lo siguiente: “La Ciudad de México no va a aumentar el impuesto predial. Que quede muy claro, no se dejen engañar”. Es el colmo del descaro y de la manipulación. Lo escribió como si no existiera ni siquiera la posibilidad de aumentar el pago del predial. Una pena.
Lo que dice es falso porque, aunque no suba la tasa, planean que los ciudadanos paguen mucho más porque ajustarán al valor comercial, que obviamente es más alto. Tal deseo está escrito en la página 174 del POZMVM, al señalar que actualizarán los registros prediales “para lograr que los valores registrados de las propiedades se asimilen a los valores del mercado inmobiliario”.
Y no sólo subir el impuesto, sino también planean generar una enorme incertidumbre en la propiedad y hasta corremos el riesgo de que el gobierno se quede con la propiedad, porque si te ordenan venderla y no lo haces, podrán hasta subastarla.
El riesgo es grande, sobre todo con gobiernos como los de Morena, que no tienen respeto alguno por el estado de derecho ni por el debido proceso. Expresemos nuestro rechazo a este programa, tanto en las firmas como en las asambleas de la consulta.
No quiero terminar sin reconocer lo significativo que, en estos tiempos, sea Navi Pillay la ganadora del Premio Nobel de la Paz 2026. La conocí hace muchos años en el Foro Mundial sobre Migración y Desarrollo en 2010. Bien lo dijeron desde el Comité Noruego del Nobel: “queremos recordar al mundo que el estado de derecho —nacional e internacional— sustenta el sistema que hemos establecido para garantizar la paz y resolver los conflictos de manera no violenta”. Ojalá nos sirva a todos para recordar la necesidad que tenemos de fortalecer el valor y la debida vigencia del Estado de derecho en nuestros países, sobre todo en México, que tanto sufre.
@Mzavalagc


















