¿A quién le habla cuando habla Carmen Salinas?

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A raíz de que la diputada por el Revolucionario Institucional Carmen Salinas Lozano presentó su bonita iniciativa para conmemorar el natalicio del comediante TIN-TAN me permití publicar dicha nota en Facebook deseando que más personas compartieran mi indignación y deseo de que los padres de Carmen Salinas no se hubieran conocido jamás. Pero el plan no salió como pensaba, por el contrario y para mi sorpresa, muchas personas comenzaron a opinar que era una destacable y loable labor rescatar del olvido a tan insigne personaje y que deseaban que Carmen Salinas continuara desempolvando las páginas del olvido para reconocer a personajes como Chespirito, Capulina, Clavillazo, El Santo y por supuesto exigir que a Yolanda Montes Tongolele se le conceda la honrosa nacionalidad mexicana entre muchos otros honores.

Mis ojos no podían creer lo que leían, porque no son bots, todos aquellos que desean que Carmen Salinas siga reconociendo a los olvidados del cine y la televisión son personas reales con cuentas de Facebook y vidas propias. Por eso me puse seriamente a pensar en el asunto y luego de cerciorarme de que mi madre sí consumió ácido fólico durante la gestación y de que no la une con mi padre ningún nexo sanguíneo corroboré que la que estaba mal del cerebro no era yo, pero entonces ¿por qué esa ola de apoyo y ovación, de aplauso de pie, de orgullotintanesco?

Es cierto, a Carmen Salinas la ampara el 35 Constitucional y su derecho a votar y ser votada y aunque en el imaginario colectivo nos encantaría tener representantes populares que piensen en los grandes problemas del país antes que en la pantalla chica, la realidad es que tenemos precisamente eso representantes “POPULARES” y ¿qué tipo de pópulo es el que predomina en México?  ¡Precisamente ese! El de una generación tras otra que ha sido formada por la nana-televisión, por la nana-novela, por la nana-pantalla. Una sociedad teledirigida a quien Sartori designó como su representante individual al Homo Videns y que hoy más que nunca es un ser humano que come por necesidad y  respira por inercia pero que no piensa, que no intelige, que no duda, que no se mueve.

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Nadie le discute a la Señora Carmen Salinas sus 50 años de trayectoria artística, nadie duda de su capacidad empresarial para diversas puestas en escena, nadie niega que nació para representar  “a la corcholata” mejor que nadie, pero me pregunto yo ¿si al país no se lo estuviera “cargado el payaso” (dado que estamos hablando del medio artístico se me permite la alegoría del payaso) no sería más trascendental presentar iniciativas que si bien vayan de la mano con el mundo de la farándula beneficien de forma directa a más mexicanos?

A Carmen Salinas la sigue el pópulo y considero que sería loable que en verdad abanderara causas justas que beneficien a sus seguidores y no que se contente con idiotizarlos, perdón, entretenerlos.

Creo que Carmen Salinas sería una buena defensora de los derechos a la educación y el acceso a la salud de los niños que son hijos de artistas itinerantes o los hijos de las representantes de Aventurera. Basta con que a la gente que la sigue y admire le brinde un beneficio para que ese espacio en el Congreso sirva para algo, porque aunque juntemos millones de firmas para destituirla, el cargo es irrenunciable, así que pedimos que su paso por el máximo recinto legislativo valga la pena y no que de pena.

Que hermoso hubiera sido que a todos los que nos atrevimos a dudar de su curul por falta de méritos y trayectoria parlamentaria nos hubiera dado una bofetada con guante blanco presentando una primera iniciativa en materia laboral, educativa o de salud para niños y niñas en el medio artístico. Pero Carmen Salinas así es feliz, tratando de retribuirle un poco a su Maestro TIN TAN, y no es que ello esté mal, lo que está mal es el momento histórico, el contexto social en el que decide sacarlo a escena, cuando las verdades históricas se caen a pedazos y el Gobierno nos da pan y circo y nosotros caemos en su juego hablando de eso. Ahora mismo me siento víctima una vez más, de las estrategias de Televisa para distraer la atención de los grandes problemas nacionales, porque yo, también estoy hablando de la Señora Carmen Salinas.

La historia no acaba ahí, al poco tiempo me di a la tarea de “stalkear” las cuentas de aquellos que habían puesto comentarios de apoyo hacia la iniciativa de Carmen Salinas y me topé con un escenario aún más dantesco, todos ellos forman parte de un nutrido grupo de ciudadanos que miran con buenos ojos al Gobernador de Chiapas y su esposa Anahí  para ser nuestra próxima pareja presidencial,  entonces me di cuenta, la respuesta estaba frente a mis ojos:

Carmen Salinas cuando habla le dirige un mensaje a los millones de mexicanos que se despiertan y en lugar de ver noticias prefieren los programas de revista, a los que rumbo al trabajo sólo escuchan programas donde suelen hacerle bromas a cualquier persona, llegando a sus oficinas pasan horas y horas viendo videos basura y comentando estados todavía más basura, por la tarde no se pierden ni un capítulo de “Laura” y antes de que den las 7 ya están listos para ver la novela y se duermen soñando precisamente con eso, con la novela mexicana que llega a nuestros hogares gracias a las pantallas que regala el Gobierno Federal. A ellos les habla, a un enorme grupo de mexicanos que “poco piensa pero que mucho mira” a un inmenso grupo de mexicanos que aunque se quejen de que el dinero no alcanza para vivir, en el 2018 los volverán a amansar con tele para el pueblo y unas tortas de jamón el día de las elecciones.


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