En redes sociales no se cansan de repetirlo. Cada vez que desde el gobierno o desde Morena sale la frase de siempre —“es culpa del pasado”, “así nos lo dejaron”, “la corrupción viene de antes”— los comentarios llueven. Y no son pocos los que apuntan a lo mismo: ya llevan ocho años en el poder y siguen mirando hacia atrás como si el reloj se hubiera detenido en 2018.
Versiones que circulan estos días en plataformas digitales coinciden en un punto. Usuarios escriben que buena parte de quienes hoy aparecen como “herencia maldita” del PRI o del PAN terminaron acomodados en las filas de Morena. “Se quejan del pasado pero los del pasado ya están adentro”, se lee en varias publicaciones. Otros son más directos: “Llevan ocho años y todavía no resuelven nada, solo echan la culpa”. Hay quien compara la situación con un director de empresa que, después de casi una década, sigue culpando a los que estuvieron antes. “¿Cuándo deja de ser herencia y empieza a ser incompetencia?”, pregunta uno de los mensajes más compartidos.
También circulan comentarios que recuerdan que el argumento se usa para casi todo: corrupción, seguridad, salud, desabasto de medicinas, hospitales incompletos. “Todo es culpa del pasado”, ironizan. “Entonces para qué querían gobernar si no iban a cambiar nada”. Algunos usuarios mencionan que el recurso propagandístico ya está gastado, que la gente se dio cuenta y que cada vez menos le cree. “Ya no traten a los ciudadanos como si no entendieran”, se lee en más de un hilo.
Hay versiones no confirmadas que circulan sobre cómo dentro del propio movimiento hay molestia porque el discurso se repite tanto que pierde fuerza. Otras voces, más críticas, aseguran que mientras se insiste en señalar hacia atrás, los problemas del presente siguen sin resolverse y los escándalos actuales se intentan diluir con la misma receta. “Morena se especializa en dejar que todo se deteriore y después culpar al pasado”, escribe un usuario. “Al PRI, al PAN y hasta a Hernán Cortés”.
Lo que sí se confirma en las conversaciones digitales es el cansancio. Muchos comentarios coinciden en que ocho años es tiempo suficiente para mostrar resultados y no solo para explicar por qué las cosas siguen mal. “Gobiernen y háganse cargo”, resume otra publicación que ha sido compartida con frecuencia. “Ya no pueden seguir escondiéndose detrás de lo que pasó hace dos décadas”.
En redes el mensaje se repite con distintas palabras pero el mismo fondo: el argumento del pasado ya no convence como antes. Y mientras más se usa, más se nota que el presente también pesa.


















