El panorama del empleo formal en México muestra señales que obligan a un análisis profundo en el terreno de las finanzas personales y la política económica. De acuerdo con el más reciente informe «Así va la economía» elaborado por la firma consultora TResearch, con datos de la Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar), durante el mes de mayo de 2026 un total de 173,826 trabajadores mexicanos se vieron en la necesidad de solicitar un retiro parcial por desempleo de sus cuentas individuales de Afore.
Esta cifra representa un incremento del 10% en comparación con mayo de 2025, cuando 157,459 personas realizaron el mismo trámite. El dato enciende las alertas entre especialistas en seguridad social, pues refleja que la pérdida de puestos de trabajo o la transición hacia la informalidad sigue presionando el bolsillo de la clase trabajadora, obligándola a mermar sus fondos para la vejez.
Al revisar la tendencia mensual de este indicador, se observa un ligero respiro político y económico, ya que la cantidad de solicitantes en mayo significó una disminución de 12,015 trabajadores respecto a abril de 2026. Sin embargo, al observar el volumen financiero de la problemática, la estabilidad es relativa: de marzo a mayo de este año los retiros totales de las Afores han rondado de manera consistente los 4 millones de pesos mensuales, cerrando mayo con un monto global retirado de 3,823,559 pesos.
Un factor determinante y sumamente descriptivo de las condiciones inflacionarias actuales es el monto promedio que retira cada trabajador afectado. En mayo de 2026, el retiro promedio individual alcanzó los 21,414 pesos. El incremento de esta cifra adquiere una dimensión histórica preocupante cuando se compara con periodos críticos del pasado: durante abril de 2020, considerado el primer mes de confinamiento por la pandemia de Covid-19 en México, el promedio retirado fue de 13,226 pesos por persona.
Si ampliamos el espectro a la última década, la Consar reporta que el retiro promedio anual por desempleo pasó de 7,464 pesos en 2015 a 21,140 pesos en lo que va de 2026. Este crecimiento sostenido en los montos retirados evidencia no solo la flexibilización de los topes de retiro permitidos, sino también la urgencia de los ciudadanos por obtener mayor liquidez ante un costo de vida cada vez más elevado.
Para la opinión pública y los analistas políticos, estos números ponen sobre la mesa el debate acerca de la efectividad de las políticas laborales vigentes. Aunque el discurso oficial suele destacar la creación de empleos, la realidad estadística de las Afores demuestra que miles de familias mexicanas dependen directamente de su propio ahorro de emergencia para subsistir en las transiciones laborales, impactando directamente sus semanas cotizadas y la viabilidad de su futura pensión.





















