La periodista Leticia Robles de la Rosa, reportera de Excélsior, publicó este martes 23 de junio una investigación que sacude al Senado de la República con datos contundentes y verificables: la Cámara Alta destina más de 8.3 millones de pesos al año para pagar los salarios de 15 familiares directos de legisladores y funcionarios de alto nivel, entre ellos hijos, hermanos, sobrinos y nietos de senadores, un diputado federal y la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle.
El caso que concentró la atención pública fue el del senador morenista Gerardo Fernández Noroña. Emiliano González González, identificado como hijo del legislador —aunque no comparten apellidos—, percibe 80 mil pesos mensuales brutos como asesor en servicios administrativos del Senado, aunque en los hechos se desempeña como fotógrafo personal de Noroña y lo acompaña en recorridos por todo el país e incluso en viajes al extranjero.
El vínculo laboral de Emiliano con la Cámara Alta no comenzó ayer. Recibió pagos por un total de 1 millón 240 mil pesos mediante cuatro contratos consecutivos por honorarios entre mayo de 2025 y junio de 2026, suscritos por la Dirección General de Recursos Humanos del Senado. Lo que agrava el expediente es la naturaleza de esos contratos: a partir de septiembre de 2025 sus responsabilidades contractuales pasaron a catalogarlo como especialista multidisciplinario en materias de contabilidad, finanzas, asuntos jurídicos, telecomunicaciones, protección civil, seguridad y logística —responsabilidades que contrastan notoriamente con la labor de grabación y producción audiovisual que desempeña de manera cotidiana junto al legislador. En otras palabras, alguien que graba videos y acompaña al senador firmó contratos como si fuera un experto en finanzas públicas y derecho.
La reacción de Noroña ante la publicación fue inmediata y de rechazo absoluto. El senador acusó a la periodista de mentir y afirmó que Emiliano González no es su hijo, señalando que esa información no existe en el Senado. La reportera respondió con una precisión que echa por tierra esa versión: el dato no fue inventado ni inferido; provino del propio entorno institucional del legislador. Cuando Noroña llegó como presidente del Senado en septiembre de 2024, presentó a Emiliano como su hijo ante su equipo de trabajo y ante diversos colegas de bancada.
El intercambio agrava la situación del senador por una razón adicional: sus antecedentes en el manejo de la verdad. A lo largo de su carrera, Noroña ha protagonizado múltiples episodios en los que sus afirmaciones públicas resultaron contradichas por hechos documentados, lo que convierte su negativa en un elemento que suma dudas en lugar de despejarlas.
El caso no se limita al círculo de Noroña. La investigación de Robles de la Rosa también documenta que la senadora del PT Yeidckol Polevnsky es la legisladora con el mayor número de familiares contratados en el Senado: su hermana, una hija, una sobrina y una nieta aparecen en la nómina legislativa, con salarios que en conjunto rondan los 100 mil pesos mensuales brutos. El ingreso más alto de toda la lista corresponde a Manuel Añorve Anguiano, hijo del coordinador del PRI en el Senado, Manuel Añorve Baños, con 100 mil pesos mensuales brutos como asesor legislativo.
El escándalo ocurre en un momento de paradoja política difícilmente superable: el mismo día en que la presidenta Claudia Sheinbaum reiteraba su discurso contra el nepotismo electoral, las nóminas públicas del Senado exhibían que dentro de esa misma cámara, controlada por la coalición oficialista, el nepotismo administrativo opera sin pudor y con cargo al erario. La distancia entre el discurso y la práctica no podría ser más elocuente.
De acuerdo con datos de la OCDE, el 73% de los ciudadanos mexicanos cree que la contratación de servidores públicos está determinada por conexiones personales y no por méritos. Los contratos del Senado no hacen más que confirmar ese escepticismo con nombres, apellidos y cifras.

























