Órale, otra vez Movimiento Ciudadano sacando la cara de “soy la verdadera oposición” mientras en el Congreso vota como si fuera el primo lejano de Morena. Dante Delgado, Jorge Álvarez Máynez y compañía siguen repitiendo que son la alternativa fresca, la que no se casa con nadie, pero los hechos les dan en la madre a sus discursos.
En la Cámara de Diputados, MC le echó la mano al oficialismo para aprobar en lo general la nueva Ley de Telecomunicaciones y Radiodifusión. Con sus votos, sumaron al bloque de Morena, PT y Verde para sacar adelante un dictamen que muchos llamaron “ley censura” en su momento. Argumentaron que les quitaron las partes más chungas, pero el enojo en redes fue monumental: “¿oposición o esquiroles?”.
En el Senado pasó lo mismo. Votaron a favor de la ratificación de Ernestina Godoy como fiscal general, aportando sus seis sufragios para que llegara a los 97 votos necesarios. A cambio pidieron un decálogo de compromisos, como si firmar un papelito borrara la percepción de que le estaban dando luz verde a una incondicional del proyecto oficial. Y apenas hace unos días, ratificaron a Roberto Velasco como nuevo canciller con 81 votos, donde MC también puso su granito de arena naranja.
Mientras tanto, el dirigente nacional sigue vendiendo que ellos son los únicos que se plantan de verdad contra el poder. Pues no se entiende, carnal. O te paras firme o te sientas a negociar migajas con la mayoría. La gente en redes no se traga el cuento: memes, reclamos y hasta acusaciones de “síndrome de Estocolmo” llueven a diario. Ciudadanos hartos de que un partido que presume independencia termine haciendo el trabajo sucio cuando más les conviene a los de enfrente.
Respeto a los militantes de a pie que sí creen en la propuesta ciudadana, pero la cúpula está dejando un sabor amargo. Este doble discurso genera más desconfianza que otra cosa. En un país donde la oposición real escasea, ver a MC jugando a dos bandas indigna porque confunde al electorado y debilita cualquier contrapeso serio.
Al final, los votos en el pleno hablan más fuerte que los spots y las declaraciones rimbombantes. Si quieren ser oposición de verdad, que empiecen por ser congruentes. Porque así, nomás se ven como unos nonsantos más en la fila de la política mexicana.




















