En un cierre de año marcado por la volatilidad global y ajustes en las políticas comerciales, el Banco de México (Banxico) decidió poner una pausa a su ciclo de reducción de tasas de interés. Tras haber aplicado dos recortes consecutivos de 25 puntos base en noviembre y diciembre para situar la tasa de referencia en 7.00%, la Junta de Gobierno optó por mantener este nivel en su primera reunión de 2026.
Esta determinación responde a un panorama complejo donde la inflación general anual mostró un ligero repunte, al pasar de 3.61% a 3.69% entre el tercer y cuarto trimestre de 2025. El aumento se debió principalmente al comportamiento de la inflación subyacente —aquella que elimina los precios más volátiles—, la cual se elevó a 4.35%, impulsada por el costo de las mercancías no alimenticias.
A pesar de este entorno, la economía mexicana mostró señales de mayor dinamismo al cierre de año, expandiéndose a un ritmo superior tras el avance marginal registrado en el trimestre previo. Sin embargo, el optimismo es cauteloso: el banco central advierte que los riesgos para el crecimiento siguen sesgados a la baja, especialmente por la incertidumbre que generan las políticas arancelarias de Estados Unidos y las tensiones geopolíticas internacionales.
Uno de los puntos de mayor atención para los analistas políticos y económicos es el impacto de las nuevas medidas fiscales implementadas a inicios de 2026. La Junta de Gobierno, encabezada por la gobernadora Victoria Rodríguez Ceja, señaló que evaluará si estos efectos en los precios son transitorios antes de decidir nuevos ajustes a la tasa de interés.
En el ámbito externo, Banxico destaca que, aunque la Corte Suprema de Estados Unidos declaró improcedentes ciertos aranceles previos contra México, la administración estadounidense impuso un nuevo arancel global temporal del 10%. Esta situación mantiene bajo presión las expectativas de comercio exterior y la inversión en el país.
Hacia adelante, el Banco de México mantiene su pronóstico de que la inflación general podría aumentar en el primer trimestre de 2026 antes de iniciar un descenso sostenido hacia la meta del 3%. Por ahora, la consigna es clara: vigilancia extrema ante los cambios en el entorno global y disciplina monetaria para evitar que las expectativas de precios se descontrolen en un año que promete ser de constantes ajustes.






































