Zedillo fue el autor de la figura política de AMLO

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Ahora que existe una campaña de Morena contra Ernesto Zedillo Ponce de León, convendría recuperar la información que refiere un hecho histórico inocultable: el expresidente Zedillo fue el responsable de las decisiones desde el presidencialismo absolutista que permitieron el arranque de la carrera política de Andrés Manuel López Obrador.

El punto central de todo este operativo estuvo en 1999 cuando el entonces presidente Zedillo utilizó todo el poder absolutista del presidencialismo autoritario para que el INE en la versión del DF –que obedecía a sus consignas– permitiera el registro de López Obrador como candidato a la Jefatura de gobierno capitalino, cuando su credencial de elector como documento oficial básico lo colocaba con dirección política en Tabasco.

De no haberse dado esa decisión política desde el absolutismo presidencial de Zedillo, en realidad López Obrador no hubiera iniciado su marcha sobre Roma que lo tiene colocado hoy como el poder político vigente desde el Palacio de Invierno de Palenque.

Y el asunto no terminó ahí: Zedillo detuvo como jefe político del PRI y presidente en funciones cualquier intento de denuncia del PRI capitalino en contra de la campaña irregular del candidato del PRD y habría que registrar el hecho de que el presidente electo Vicente Fox Quesada también contribuyó a la construcción política del proyecto López obradorista cuando impidió que el PAN capitalino y su candidato Santiago Creel Miranda siguieran adelante con las denuncias contra las irregularidades electorales del PRD.

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Como hecho político, sin ese apoyo de Zedillo y Fox y del PRI y el PAN, López Obrador no hubiera sido candidato y ni luego jefe formal durante casi seis años del Gobierno capitalino transformándolo en catapulta para su candidatura presidencial.

Hoy Morena llena de improperios a Zedillo y lo acusa de haber sido el responsable –que lo fue– de la consolidación Instituto Electoral al servicio del PRI, del PRIAN y de los presidentes de la República del viejo régimen y no se requiere de gran esfuerzo de investigación para recopilar algunos datos que pudieran explicar hoy aquel apoyo vital de Zedillo en 1999 y 2000 para el inicio de la carrera política de López Obrador.

Y López Obrador forjó una alianza con Zedillo y la historia se remonta a 1996: López Obrador se enfilaba a ser el tercer presidente-caudillo del PRD, después de las figuras de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano como fundador y primer dirigente y luego del expresidente priísta Porfirio Muñoz Ledo. Y en ese 1996, ya con la ruptura entre Zedillo y el expresidente Carlos Salinas de Gortari, López Obrador le lanzó al presidente de la República una llanta salvavidas para sacarlo del conflicto de las cañerías del sistema/régimen/Estado y llevarlo al ambiente político nacional donde Salinas había perdido toda su fuerza.

El lunes 3 de junio de 1996 apareció como nota principal en La Jornada una declaración donde el candidato a presidente perredista López Obrador denunciaba “un proyecto para deponer al presidente Ernesto Zedillo, inspirado y promovido desde el extranjero y vinculado a grupos políticos y económicos que traicionan el régimen para apoderarse de las riquezas del país, esencialmente los yacimientos petroleros”.

El 10 de junio, el líder político Heberto Castillo denunció en su artículo en la revista Proceso las complicidades perredistas de López Obrador con Zedillo y las calificó como un modelo “de lombardismo en el PRD”. Y Heberto lo dijo clarito: “sorprenden los bandazos del candidato a la presidencia del PRD, Andrés Manuel López Obrador, de una posición intransigente que demandaba la creación de un Gobierno de salvación mediante la renuncia de Ernesto Zedillo, el nombramiento por el Congreso de la Unión de un presidente provisional, la convocatoria a nuevas elecciones presidenciales y la elección de un nuevo mandatario para instaurar el gobierno que salvará al país del desastre económico, político y social que se vive, se ha pasado a la posición lombardista de apoyar al gobierno si éste orienta el rumbo según las indicaciones del partido opositor”.

Desde Los Pinos salió el pago de la factura política: la autorización de Zedillo para el registro de un político con residencia legal en Tabasco como candidato legal a la Jefatura de gobierno del DF y más tarde la también decisión política de Zedillo para ordenarle al PRI que evitara las denuncias de irregularidades en la campaña perredista.

Con el apoyo abierto del presidente Zedillo y del presidente electo Fox, López Obrador llegó a la Jefatura de gobierno del DF para iniciar su carrera rumbo a la presidencia en funciones y ahora la presidencia emérita de Palenque surgió la orden de defenestrar a Zedillo.

Política para dummies: la política es el peso brutal de la memoria.

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@carlosramirezh

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