Sabías que se sigue debatiendo la utilidad de la filosofía

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Hay que considera que la filosofía sólo plantea preguntas y no ofrecer soluciones a los problemas que tenemos como humanidad, en cambio otros creen que es parte importante de nuestras vidas por la manera en que expresa ideas que nos ayudan a la reflexión, en este debate ¿qué postura se acerca más a la realidad?

La realidad está entre ambas posturas y depende de cómo entendamos la función de la filosofía.

1. “La filosofía no ofrece soluciones concretas” — y es parcialmente cierto

Comparada con la ciencia o la tecnología, la filosofía no entrega respuestas operativas, no construye puentes, no cura enfermedades y no programa computadoras.
Su naturaleza es crítica, especulativa y conceptual, por lo que difícilmente puede resolver problemas urgentes como la pobreza, el cambio climático o las pandemias.

De ahí surge la idea de que la filosofía solo plantea preguntas.

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Y es cierto en parte: la filosofía no cierra preguntas, las abre.

2. “La filosofía es esencial porque orienta la reflexión humana” — y también es cierto

Aunque no resuelve problemas técnicos, la filosofía aporta algo que ninguna otra disciplina puede dar:

  • Define los criterios para entender qué es un problema.

  • Da sentido a nuestras acciones y decisiones colectivas.

  • Ayuda a interpretar conceptos fundamentales como justicia, libertad, verdad, persona, poder o dignidad.

  • Permite cuestionar lo que damos por sentado, incluso los marcos éticos y epistemológicos que usan la ciencia, la política o la tecnología.

En términos prácticos, sin filosofía no podríamos discutir:

  • ¿Qué es una vida buena?

  • ¿Qué es un ser humano?

  • ¿Qué usos de la IA son legítimos?

  • ¿Cuál es el límite del poder del Estado?

Estas preguntas no tienen una solución técnica; requieren reflexión conceptual.

Entonces, ¿qué postura es más realista?

La más cercana a la realidad es la segunda: la filosofía no ofrece soluciones técnicas, pero sí ofrece marcos conceptuales y éticos indispensables para que las soluciones tengan sentido, dirección y coherencia humana.

En otras palabras:

La filosofía no resuelve los problemas de la humanidad, pero nos dice qué significa realmente resolverlos, por qué importan y hacia dónde queremos ir.

Sin ese fundamento, las soluciones se vuelven ciegas: funcionan, pero no sabemos si deben funcionar así.