El flujo de dinero que los connacionales envían desde el extranjero, principalmente desde Estados Unidos, se mantiene como uno de los pilares más robustos de la economía mexicana. Durante el actual sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, México ha recibido un acumulado histórico de 93,269 millones de dólares por concepto de remesas. Esta cifra subraya la dependencia positiva y el compromiso de la diáspora mexicana con sus familias en territorio nacional.
Tan solo en el mes de febrero de 2026, los ingresos por este concepto alcanzaron los 5,548 millones de dólares. Este monto representa un incremento del 10% en comparación con febrero de 2025, mes en el que se captaron 5,041 millones de dólares. El dinamismo de estos envíos ha mostrado una tendencia ascendente casi ininterrumpida desde hace una década; para ponerlo en perspectiva, en febrero de 2015 apenas se recibían 1,811 millones de dólares.
Michoacán y Jalisco: Los líderes en recepción
La distribución de estos recursos a lo largo del país revela qué regiones dependen con mayor fuerza del apoyo externo. Durante la presente administración, tres estados concentran el 27% del total de las remesas recibidas:
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Michoacán: Se posiciona a la cabeza con 8,806 millones de dólares captados.
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Jalisco: Ocupa el segundo lugar con 8,495 millones de dólares.
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Guanajuato: Completa el podio con 7,926 millones de dólares.
En el otro extremo de la balanza, entidades como Quintana Roo (458 mdd), Baja California Sur (213 mdd) y Campeche (185 mdd) registran los volúmenes más bajos de captación, lo que refleja dinámicas migratorias y económicas distintas en el sureste y la península.
Impacto por habitante y proyecciones
Al analizar las remesas bajo el indicador de «dólares por cada millón de habitantes», el estado de Michoacán vuelve a destacar con una tasa de 1,816 dólares. Le siguen Zacatecas con 1,460 dólares y Nayarit con 1,221 dólares por cada millón de residentes. Estas cifras demuestran que, en las comunidades con mayor tradición migratoria, el impacto directo de las remesas en el consumo local y el bienestar familiar es determinante.
El crecimiento interanual del 10% registrado en febrero de 2026 es una señal de la resiliencia del mercado laboral en los países de destino y de la eficiencia de los canales de transferencia. Con un acumulado anual que en 2025 cerró en los 66,743 millones de dólares, el 2026 se perfila para establecer un nuevo récord histórico si el ritmo de crecimiento actual se mantiene.
Este flujo constante de divisas no solo ayuda a equilibrar las cuentas externas del país, sino que funciona como una red de protección social para millones de hogares que utilizan estos recursos para cubrir necesidades básicas, salud y educación.





























