Regeneración es mala palabra

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Esto de la “regeneración” en el panismo me recuerda una muy infortunada palabra de campaña de Josefina: “diferente”; no sirvió más que para recibir preguntas incontestables. Hablar de una regeneración de Acción Nacional es decir forzosamente que este partido está degenerado.

Habiendo habido ya muchas observaciones al respecto, esta palabrita y su error, ya debió haberse abandonado por el CEN del PAN. Pero sigue allí. Partamos entonces de la misma para ver lo que el partido debe hacer ahora.

Primero hay que ver qué ha pasado, y qué hay de lo ha pasado que perjudicara tanto al panismo, que se buscó una estrategia de recuperación de la buena imagen que se fue diluyendo gravemente en los últimos años. Si hay degeneración es de cosas específicas y en general producto de autores y causantes ya personalizados o personalizables.

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Han pasado, por supuesto, cosas malas, como la más que evidente incursión entre la militancia de oportunistas, que en vez de trabajar partidariamente a favor de la ciudadanía, han aprovechado la oportunidad que fuera para servirse del partido y de la sociedad. Tan grave es esto que no hay manera de taparlo. Tan es así que gran parte de las quejas no proviene de ciudadanos, sino de la militancia.

Otra de las cosas muy malas y nuevas, son algunas elecciones internas con trampas, guerra sucia, coacción y compra de votos, a nivel nacional, estatal y municipal. Y los padrones de militantes inflados. También la repartición de candidaturas, sobre todo las facilitas, sin campaña, entre los “cuates”; el “cuatismo” de grupos apoderados de posiciones clave de comités directivos.

¿Qué más? Algo que ha hecho enojar a muchos militantes dedicados, al verse imposibilitados de ganar candidaturas internamente, por la designación directa de candidatos, muchos sin mérito o calificación alguna para los cargos. La designación es legal, pero hay abuso reclamado de esta legalidad.

Por último (casi) pero muy grave, es el escándalo por actos de corrupción cometidos por panistas en puestos clave. Unos conocidos, otros deducidos y sospechados. Más grave aún es la pública impunidad de los presuntos corruptos-delincuentes. Simplemente ¡no pasa nada! ante acusaciones internas o externas.

En septiembre de 2014, el presidente nacional del PAN, Gustavo Madero Muñoz, declaró lo siguiente: «El PAN de ahora es más democrático y menos cupular, más federalizado, menos orientado a reconocerle a las vacas sagradas y más orientado a reconocerle a la gente que se la rifa». ¡Democracia interna! Lo único real es que ahora la militancia tiene voto directo de dirigencias.

Pero la realidad nos dice otra cosa, la militancia no es tomada en cuenta para decisiones partidarias, son las cúpulas las que deciden. ¿Qué ya no hay Vacas Sagradas? Quien es considerado vaca sagrada es alguien respetado por lo que es, y no por tener posiciones de poder o influencia. De esta forma, cuando hay coacción del poder de mando, no importa si hay o no vacas sagradas. Lo que no debe haber son dictadores. “La gente que se la rifa” está muy enojada y reclama precisamente que NO se le toma en cuenta.

¿Algo más todavía de “degeneración” panista? El haber convertido al Consejo Nacional en un grupo de escuchas de la dirigencia nacional, sin tomar en cuenta su opinión, y sometiendo a votación designaciones y asuntos sin siquiera algunos minutos para reflexionarlos. La votación es: lo tomas tal cual o lo dejas. Muy triste.

Todo esto ha causado que militantes distinguidos (muchos de ellos calificables como vacas sagradas por el respeto ganado) hayan renunciado al partido ¡graves pérdidas! Otros han renunciado pero cuando no se les cumplen sus antojos, y se van tranquilamente a otros partidos. Nunca fueron panistas.

Ante esta “degeneración”, una “regeneración” es acabar de ya con todos estos vicios y perversiones del ideal panista. Pero estos necesarios cambios hacia las buenas conductas no se ven por ninguna parte, las cosas, con todo y las quejas de la militancia de corazón y de la sociedad, no se resuelven.

El nuevo Consejo Nacional necesita, para tener una credibilidad que lamentablemente no se ha ganado, ni dentro ni fuera del partido, iniciar acciones correctivas rápidas y a gran escala. Que al PAN ya no puedan sus enemigos y ciudadanos enojados llamarle PRIAN.

El padrón de militantes debe limpiarse, y pronto (se puede), y castigar a los culpables y consignarlos ante la autoridad si han cometido delitos. Todas las acusaciones relevantes de corrupción, como de los famosos moches, deben investigarse de inmediato, y también proceder conforme a Derecho.

Deben atenderse las quejas de autoritarismo en los comités directivos acusados de ello. Castigar a quienes abusan del poder, que violan las leyes, que impiden la leal competencia interna para designar candidaturas, que vienen muchas el 2016.

Si se sigue hablando oficialmente de “regeneración” del partido, es indispensable que se le diga a la militancia y a la sociedad exactamente qué es lo que está degenerado y requiere ser regenerado. Y mostrar con hechos, no con declaraciones de prensa, que se están tomando de ya las medidas correctivas. Que la democracia interna esté de regreso, pues no la hay en demasiados casos.

Una cosa debo decir en lo personal: nada de lo aquí escrito es falso, ni injurioso, ni sacar trapitos al sol: todo lo citado es del dominio público. Puede ser incómodo verlo escrito, pero ya esto mismo, en otros lenguajes y palabras, se ha publicado.

Mientras no se señale lo que hay que corregir y no se inicien las acciones correctivas, “regeneración” seguirá siendo una mala palabra. Y el PAN no se lo merece, miles de buenos militantes no tienen por qué seguir sufriendo los agravios de los que se quejan y cuyas demandas caen, durante los últimos tiempos, en oídos totalmente sordos. Mejor hablemos de renovación para “cambiar a México”.


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