Todo intento por silenciar a la sociedad civil organizada, sea por el fisco o la coacción, es autoritarismo y se debe denunciar y condenar. Lamentablemente esto le importa a muy poca gente más allá del círculo rojo. Si deseamos reivindicar a este importante contrapeso, urge la reflexión y la calibración – o quizás hasta el relanzamiento.




























