La presidenta Sheinbaum prometió hoy enviar su #LeyMaduro, la buena noticia es que ese misil de tiranía será tan sólo una bala de salva propagandística para distraer la atención de los males que aquejan a la República.
Ni el PVEM ni el PT se dejarán asaltar, ni con la pistola en la sien del autoritarismo habrán de ceder a la inquina presidencial. Veracruz y Durango demostraron dos hechos irrefutables en materia electoral el año pasado; el primero, que la popularidad artificial de Sheinbaum afortunadamente no se traduce a las urnas, como sí sucedía con el Capo de la Chingada. Lejos está de los niveles de aprobación del inicio, pero su falta de carisma electoral abre día con día la brecha con su narco partido.
Sus palabras y mensajes cada día tienen menos eco entre la feligresía de la secta de la narco política, el desdén a sus súplicas de austeridad y moderación han demostrado que ella es una cosa y el partido otra, y ese sólo le rinde pleitesía en público, pero se autodetermina en privado en el meridiano del poder Palenque.
La segunda, que sin la alianza de los tres partidos son significativamente vulnerables y mucho más fáciles de vencer y esa lección aprendida por PVEM y PT es producto de la soberbia de Luisa Alcalde y el hampón del Andy que, en menos de un año, desbarataron el tejido electoral exitoso en 2024.
Con el narco de López recibieron un trato de amigos y de aliados, no eran parte del génesis, pero sí de la transformación, con él todos crecieron a sus máximos niveles históricos. Como buen capo compartía el botín y los excesos con todos ellos. Él los transformó de demócratas a sicarios de la política y ahora ella les pretendió robar no sólo su democracia y voto a los mexicanos, sino incluso la sobras del botín a sus sicarios con fuero.
Su noviciado político, pero sobre todo electoral, en vez de conducirla a tomar el control de un partido del cual incluso le negaron la segunda posición al imponerle a Luisa Alcalde y al narco junior, la ha llevado a que el PT y el PVEM añoren y extrañen al cabecita de algodón en tan sólo 15 meses.
La culpa es toda de ella por su soberbia e inexperiencia al no acotar de entrada a Pablo Gómez en su tarea, lo dejó sólo y le entregó un tiradero inviable, una balsa rota que no va a ningún lado. Ella debió haberle dicho por dónde, cómo con base en los acuerdos previos con sus aliados electorales y no lo hizo, quizá porque no sabe cómo, no fue ella quien armó el acuerdo del 2024.
Entonces cabe preguntarse porque se aferra a inmolarse cuando en la historia no quedará como mártir, esta no es la batalla contra el nepotismo electoral, esta es la defensa del INE, del voto de los mexicanos y su recuento por parte de los ciudadanos, de la cancelación de la pluralidad para instaurar el congreso de los acordeones, de la vida interna de los partidos y del respeto a su forma de organizarse libremente.
La única explicación es el bañagatos huachicolero como Judas de Palacio Nacional en doble vía; la primera cortina de humo distractora de la falta total de una estrategia post-Mencho para combatir al crimen organizado, al que por cierto no toca ni con el pétalo de una sílaba en lo que ha anticipado. El viraje ha sido total y ya no puede alimentar su aprobación de confrontarse con Trump, ya ni de Maduro se acuerda, ha quedado en el olvido también el petróleo a Cuba, por eso necesitan un nuevo enemigo distractor y terminaron siendo sus aliados del PT y del PVEM.
La segunda y profundamente perversa se explica en la sonrisa de venganza dibujada desde Chiapas, pues le ha hecho más vigente aún y próximamente le pasarán factura junto con el notario del bienestar de alterar el pacto con el narco y de exhibir los excesos de los hijos de YSQ y de sus viajes. Desde ahí contemplan plácidamente este nuevo fracaso al que ya Ricardo Monreal ha bautizado eufemísticamente como “un mero desencuentro temporal”.

































