En las redes sociales no para de circular el momento. La presidenta Claudia Sheinbaum, en su primera transmisión en vivo por Instagram y TikTok, se encontró de frente con un comentario que decía algo así como “usted parece adicta”. No lo dejó pasar. Con voz firme respondió que es falso, absolutamente falso, que una periodista haya dicho que ella usa drogas y se preguntó en voz alta cómo creen que va a andar haciendo esas cosas. Luego aprovechó para hablar de las mentiras que se multiplican en internet y pidió a la gente tener mucho cuidado con lo que lee y comparte.
La referencia va dirigida a lo que Anabel Hernández comentó en septiembre. Según versiones que circulan desde entonces, la periodista aseguró que miembros del propio gobierno le contaron que la presidenta consume marihuana para aguantar las presiones del cargo y una supuesta depresión. Anabel misma reconoció que se trataba de dichos sin pruebas públicas. En su momento, Sheinbaum se rió del asunto en la mañanera y lo tomó como otro invento de la semana. Ahora, en el live, volvió a desmentirlo de manera directa.
Los comentarios de los usuarios no se hicieron esperar. Mientras unos celebran que la presidenta salga a aclarar las cosas y digan que por fin pone el dedo en la llaga de las noticias falsas, otros no se tragan la negación tan fácil. En varias publicaciones se lee que la gente no cree que los señalamientos de Anabel sean puro cuento. Algunos escriben que si tanto se queja de las mentiras en redes, debería empezar por revisar lo que se dice en las conferencias diarias. Circula con fuerza la sospecha de que en el tema del reciente derrame de petróleo se dieron versiones que no coinciden del todo con lo que después se conoció, y que el desabasto de medicamentos se ha minimizado más de una vez. Son trascendidos que se repiten una y otra vez en las conversaciones digitales, aunque nadie los presenta como hechos cerrados.
Hay quienes apuntan que la transmisión estaba pensada para hablar de un decreto sobre contenidos violentos en plataformas y de cómo proteger a niñas y niños, pero terminó centrada en la defensa personal. Usuarios de todo tipo se preguntan en los hilos si la presidenta realmente cree que la gente no se da cuenta de las contradicciones. Otros, más suaves, dicen que cualquiera puede ser víctima de rumores y que está bien que salga a responder. Las versiones van y vienen: unos aseguran que el comentario del live fue espontáneo, otros sospechan que ya se esperaba y que la respuesta estaba ensayada.
Lo cierto es que el espacio digital se llenó de opiniones encontradas. Mientras Sheinbaum llama a no creer todo lo que aparece en las pantallas, los mismos usuarios recuerdan que ella tampoco ha reconocido errores propios en las mañaneras. El desabasto de medicinas y el derrame petrolero siguen siendo temas que la gente saca a relucir cada vez que se habla de credibilidad. Son comentarios de redes, sospechas, versiones no confirmadas que se mezclan con lo que sí se vio y se escuchó en la transmisión.
Al final, la presidenta cerró el live pidiendo cuidado con lo que se consume en internet. Pero en los grupos y las cuentas de opinión la discusión sigue abierta. Unos la defienden a capa y espada, otros no le creen del todo y piden pruebas de todo. Así se mueve el ambiente digital hoy: entre negaciones firmes, rumores persistentes y la sensación de que nadie termina de convencer a nadie. Las redes no perdonan y cada quien saca sus propias conclusiones de lo que se dijo y de lo que se calló.


















