Anda circulando fuerte en redes el episodio del senador de Morena por Coahuila, Luis Fernando Salazar, con el periodista Enrique Acevedo. Todo empezó después de que N+ sacara un reportaje donde se señala que la senadora con licencia Julieta Ramírez estaría siendo investigada por autoridades de Estados Unidos y que habría buscado un acuerdo para colaborar como testigo. Salazar, que viene del panismo y ahora milita en las filas del partido oficial, no se aguantó y le soltó en su cuenta: “vamos a ir tras de ti por vulgar mentiroso, eres un corriente”.
La frase se corrió como pólvora. Acevedo la tomó como una amenaza directa desde el Senado y lo hizo público. En redes no faltaron comentarios de usuarios que hablan de “lenguaje mafioso”, de intimidación a la prensa y de que un legislador no puede responder así a un trabajo periodístico. Hasta la senadora Lilly Téllez pidió desde tribuna que la Fiscalía abra una investigación y que se proteja al comunicador. También hubo voces de diputados de Morena y del Partido del Trabajo que salieron a condenar la amenaza y a pedir que el partido tome cartas en el asunto.
Al día siguiente Salazar borró el mensaje original, ofreció una disculpa pública y explicó que se refería únicamente a la vía legal, es decir, a demandar por daño moral o difamación. Dijo que le faltó mesura y contexto, que las palabras tienen consecuencias y que se hace responsable. Pero también dejó claro que considera justificado acudir a los tribunales cuando alguien se siente afectado, y recordó que ya lo hizo en Coahuila contra un medio digital que, según él, lo señaló sin pruebas.
En redes hay de todo. Hay quien celebra la disculpa y dice que el tema ya quedó cerrado. Otros señalan que “disculparse después de amenazar no borra lo que se dijo” y que un senador no debería usar ese tono. También circulan versiones no confirmadas que lo vinculan con otras polémicas: acusaciones de corrupción, señalamientos de Sandra Cuevas por un presunto fraude en el que habría estado involucrado su expareja (Salazar se deslindó por completo), y viejos pleitos dentro del propio Congreso y de su partido en Coahuila.
Lo cierto es que el episodio dejó mal sabor. Un legislador que sale a defender a una compañera de bancada termina ofreciendo disculpas, pero al mismo tiempo advierte que puede demandar aunque no sea él el afectado directo por la información. Mientras tanto, en las redes se sigue discutiendo si se trata de una reacción legítima o de un intento de amedrentar a la prensa. Como siempre en estos casos, hay versiones confirmadas, otras que no lo están y un montón de comentarios de usuarios que no se quedan callados. El senador ya se disculpó. Falta ver si con eso basta.









