Andan circulando en redes un montón de comentarios y videos de trabajadores del IMSS que, aprovechando las visitas “piso por piso” que mandó Zoé Robledo, se soltaron el pelo y denunciaron lo que viven todos los días. Según lo que se ve en publicaciones y testimonios que se comparten, médicos y enfermeras cuentan que faltan desde jeringas y gasas hasta monitores y camillas, y que más de uno ha tenido que sacar de su propio bolsillo para comprar material básico y no dejar plantados a los pacientes. Versiones que, como siempre en estas plataformas, unas están confirmadas y otras se quedan en el terreno del rumor o del desahogo.
El propio director del instituto salió en un videomensaje a dar números: hasta el corte de ayer se habían registrado 7 mil 474 requerimientos en los hospitales visitados, de los cuales 3 mil 122 son de alta prioridad. Equipo médico e insumos aparecen como los más mencionados. En redes no faltan quienes se preguntan por qué tuvieron que esperar a las protestas y a esta “escucha activa” para que salieran a flote carencias que, según varios usuarios, llevan años denunciando. “¿Dónde estaba Zoé todo este tiempo?”, se lee en más de un comentario. Otros, más cautelosos, dicen que al menos ahora se está documentando y que ojalá no se quede solo en el papel.
Mientras tanto, la presidenta Claudia Sheinbaum, de gira por Mérida, reconoció que sí hay desabasto, pero puso buena parte de la culpa en la burocracia: medicamentos que están en almacenes y no llegan a donde se necesitan, procesos de hace décadas que traban todo. Evitó pronunciarse sobre si Zoé Robledo se queda o se va. “Primero hay que atender las demandas”, se escucha en las versiones que circulan de sus declaraciones. Y justo a la salida de la unidad hospitalaria del IMSS en esa ciudad, una doctora la abordó para pedirle más recursos para el área de Oncocirugía. La médica le advirtió que la capacidad actual no da para la cantidad de pacientes con cáncer que requieren cirugía. El momento se viralizó y en redes unos aplauden la valentía de la especialista, mientras otros critican que la presidenta no se detuviera más tiempo a escuchar.
Lo que queda claro en el ruido digital es que el tema no se apaga. Hay quienes aseguran que las visitas solo están sacando a la luz lo que ya se sabía en los pasillos, y hay quienes ven en los números de Robledo un intento de ordenar la casa. Versiones no confirmadas hablan de que el descontento sigue vivo y que el personal no se conformará con diagnósticos si no llegan soluciones concretas. Por lo pronto, el desabasto, las compras de bolsillo y la presión por más recursos en áreas críticas como oncocirugía siguen siendo el pan de cada día en las conversaciones de redes. Y mientras no se resuelva, el debate no va a bajar de tono.


















