Ya son muchos los vínculos de actores políticos de Morena, con la delincuencia organizada, como para considerar que son casos aislados o meras coincidencias, cuando las evidencias resultan abrumadoras, es una manera de operar ilícitamente desde la médula de esa organización política.
Los avances dados a conocer sobre el contenido del libro de Julio Scherer Ibarra, cuyo título resulta paradigmático: “NI VENGANZA NI PERDÓN”, habla al respecto, haciendo hincapié del rol del Coordinador de Asesores de la presidencia Jesús Ramirez Cuevas, antes vocero de López Obrador, a quien liga con Sergio Carmona Angulo, persona asesinada en una barbería en San Pedro Garza García, N.L., a quien se le atribuía el patrocinio de campañas de Morena y, contrabando de hidrocarburos, con múltiples relaciones entre otros con Mario Delgado y Américo Villarreal, ambos figuras prominentes de ese instituto.
Vuelve a brincar el caso de La Barredora, con Adan Augusto a la cabeza, donde Hernan Bermúdez hacía de las suyas, con total impunidad y al amparo del entonces gobernador, ahora Senador caído en desgracia, pero protegido por el régimen, lo que significó un escándalo, sin mayores consecuencias.
Lo mismo ocurre con la gente de la Confederación Autónoma de Trabajadores y Empleados de México (CATEM), bajo el liderazgo de su fundador, el legislador por Morena Pedro Haces, albergando en su seno a personas dedicadas a la extorsión y el chantaje, bajo el escudo de esa organización, cuando menos en los estados de Durango, Coahuila y Sonora.
En días recientes, se detuvo por esas mismas causas al alcalde de Tequila, Jal., Diego Rivera Navarro, acusado de extorsión, secuestro y delincuencia organizada al operar para el Cártel Jalisco Nueva Generación. Por supuesto, emanado de las filas de Morena.
Pudiéramos continuar hurgando al respecto, sin embargo, nos conduciría exactamente al mismo punto, es decir, los vínculos de Morena con la delincuencia organizada, que se han convertido en un modelo de operación en las campañas políticas.
La participación de estructuras dedicadas al crimen para favorecer candidaturas de Morena, además de los recursos económicos que aportan sin fiscalización alguna, también lo hacen mediante técnicas de amedrentamiento a los electores.
Estas redes de complicidad se han extendido, pues les ha resultado de gran beneficio, tanto en el ejercicio del poder como en materia económica. No obstante, esa ambición los ha vuelto cínicos y constantemente se exhiben.
Confiesa Sherer en su libro, que buena parte de la información es del conocimiento de Sheinbaum. Sin embargo, no se ha visto voluntad para aplicar la ley a todos sin excepción alguna, los detenidos, como bien se observa, son personajes menores dentro de la cadena de mando.
En ese orden, no hay visos de desmantelar las redes de corrupción, complicidad y delincuencia infiltradas en Morena, pues al hacerlo, corren el riesgo de quedarse sin Partido o cuando menos con fracturas mayores, lo que desde luego no se encuentra en su ánimo.
Así las cosas, prefieren seguir cohabitando con la delincuencia, sin hacer caso a las presiones. Los intereses en juego están por encima de cualquier otra cosa.


























