‘Lopitos’

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La nota es penosa. El Consejo Nacional del PAN no podía sesionar por falta de quórum. Por lo tanto echaron mano de las edecanes y personal administrativo para poder sesionar. Ese es el PAN de estos días. Un partido que no puede tomar decisiones porque sus militantes no van; un partido que recurre a cachirules para poder aprobar su presupuesto. Eso tiene una explicación: el presidente de ese partido lo usa como plataforma para proyectar su imagen. Lo demás no le interesa. Es un hombre convertido en un spot.

Anaya está en campaña y no hace nada que no tenga que ver con su aspiración. Por supuesto, crece. No hay manera de que no lo haga. Ha dispuesto de cientos de miles de spots para promover su candidatura. Cualquier empresa quisiera para uno de sus productos esa cantidad demencial de anuncios. Los candidatos a gobernador no tienen un solo apoyo institucional en imagen. No hay campaña paraguas del partido. Todo se usa para la imagen personal del joven Anaya. El presidente panista está convertido en un maniquí. La misma camisa, el mismo traje, sin corbata, el pelo a rape: una mezcla de neonazi y seminarista francamente repulsiva.

Ha sido sorprendente su manera de conducirse como presidente de ese partido. No le ha dado discurso, no está en los temas, no posiciona al partido en absolutamente nada. Paradojas de la vida, es un imitador de López Obrador. El discurso de Gómez Morín sobre la construcción de instituciones está en el bote de la basura. Anaya mandó al diablo la institución como lo ordena el tabasqueño en su manual de El partido soy yo. Es un lopitos: los anuncios para mí, el presupuesto para mí, porque no es necesaria una imagen del partido, sino una imagen de su presidente.

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El PAN tiene posibilidades de ganar en varias de las elecciones a gobernador. Eso, a pesar del nulo apoyo de su presidente. Anaya no se ha definido ante el gobierno. Le da miedo. Depende emocionalmente de Peña. Se le ve pero no se le oye. Quienes llegamos a pensar que Ricardo Anaya le daría un discurso, una bandera al partido nos equivocamos. Le va a dar una candidatura: la suya. Si el padrón del partido no es una herramienta confiable, Anaya dice que lo va a cambiar. Pero no por que quiera hacer un ejercicio de transparencia, sino porque quiere tener su propio padrón.

En la escenificación de Nosotros los López, Anaya ha convertido su presidencia en una simple plataforma, por eso el partido no tiene definiciones. Qué bien que el blanquiazul tenga varias opciones, eso le ayuda, qué mal que sea imitando a López Obrador. Parece mentira pero no hay diferencia ética entre El Peje y Anaya. Hacen lo mismo. AMLO ciertamente con más gracia. En la desenfrenada búsqueda de reconocimiento, el panista ha pasado por encima de quien sea, no sabe de lealtades ni de afectos. Está solo. Sus traiciones son cosa de todos los días, es incapaz de defender a los suyos. A medida que su imagen crece por el uso de spots, en la misma medida decrece su liderazgo en el partido. No puede ni convocar a su consejo porque no reúne el quórum. Así está el partido que dirige desde un spot el joven Lopitos.


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