Las Normas Oficiales de Peña Nieto ¿Un fraude?

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En esta oportunidad hablaremos sobre las Normas Oficiales Mexicanas que el gobierno federal va a lanzar en próximos días. De todos es sabido que durante las contingencias ambientales en la capital del país, los políticos no han dejado de idear soluciones que den fin a la contaminación de la Zona Metropolitana del Valle de México.

Estas soluciones, y en particular como la del caso que nos ocupa en este artículo, han sido pensadas para aprovechar el momento político con el objeto de posicionarse y mejorar la percepción que el ciudadano tiene de los funcionarios involucrados y además hacer ver mal a los adversarios. Las soluciones hasta hoy presentadas tienen claros tintes políticos y no han resuelto nada.

En este tenor el gobierno federal por medio de su Secretaria del Ambiente trata de mejorar la imagen de Enrique Peña Nieto aprovechando la coyuntura de las contingencias ambientales de la Ciudad de México, aunque esta intromisión del ejecutivo federal se hace con la intención de auto nombrarse como el salvador de la urbe con el sorpresivo e ilegal lanzamiento de su «Norma Oficial» –corregida y aumentada– en la que hace a un lado al gobierno local y asume un liderazgo muy cuestionable por las condiciones en las que se da.

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Por su parte, el gobierno de Mancera –en una jugada política en la que buscó trasladar la culpa de las contingencias a los gobiernos locales vecinos, en especial al del Estado de México– tomó el equivocado papel de víctima impotente que hace las cosas bien pero que los malos vecinos echan a perder.

El caso es que tanto el gobierno federal como el local andan dando palos de ciego y cojeando del mismo pie por sus «soluciones» y cómo lo han hecho, lo cual ha irritado en gran medida a la población.

Todo el discurso oficial, del orden que sea, ha sido populista buscando –por un lado– culpar al gobierno rival (federal vs local) y, por otro, enfrentar a un sector de la población (los automovilistas) contra otro grupo de la población (todos los ciudadanos que no tienen automóvil). Un pleito en donde las autoridades se lavan las manos culpando a otros.

En este contexto, el gobierno federal –con el asunto de las contingencias– ve una oportunidad para atacar al gobierno capitalino y propone «resolverlo» cortando por lo sano: endureciendo las normas oficiales que regulan las emisiones contaminantes de los autos. Es así que de la noche a la mañana aparece una nueva Norma Oficial Mexicana (NOM).

Pero el detalle es que se trata de una NOM hecha al vapor y por lo tanto ilegal pues viola la forma en que se elabora, publica y aplica. ¿Cómo se emite una Norma Oficial Méxicana (NOM)?

En primer lugar, el gobierno federal –por medio de Pacchiano– debió solicitar a la Secretaria de Economía la reunión del Comité Nacional de Normalización (CNN) el cual de acuerdo a los artículos 58, 60 en su fracciónes VI y VIII y el 61 de la Ley Federal de Metrología y Normalización (LFMN) es el responsable de convocar y dictar los lineamientos con los que trabajará el Comité Consultivo Nacional de Normalización (CCNN), que de conformidad con lo dispuesto por el artículo 62 de la LFMN sería el encargado de la elaboración de los proyectos de normas oficiales mexicanas, de la aprobación de las mismas, así como de su promoción y cumplimiento.

Según el artículo 62 de la LFMN, el Comité Consultivo Nacional de Normalización tendría que estar integrado –y cito el referido artículo– por «personal técnico de las dependencias competentes, según la materia que corresponda al comité, organizaciones de industriales, prestadores de servicios, comerciantes, productores agropecuarios, forestales o pesqueros; centros de investigación científica o tecnológica, colegios de profesionales y consumidores».

Integrado el Comité, el artículo 44 de la Ley indica que se procede a elaborar el Anteproyecto de NOM, pero considerando que de existir Normas Oficiales de otras dependencias que estén relacionadas, la encargada de elaborar el anteproyecto debe convocar a las otras para que se puedan coordinar las correcciones, si las hubiera, pertinentes.

Sabemos de buena fuente que las dependencias relacionadas no han sido convocadas, y mucho menos las del Gobierno de la Ciudad de México. Cuando la Semarnat haya terminado el anteproyecto debe presentarlo ante la CCNN y esperar respuesta con las observaciones pertinentes durante los 75 días naturales posteriores a la entrega (ver Artículo 46 frac. I) y en un plazo no mayor a 30 días naturales, ya que se hayan subsanado las observaciones, deberá publicarse en el Diario Oficial de la Federación y en ese momento se abre un periodo de 60 días para recibir aportaciones, comentarios, objeciones, sobre todo de carácter técnico que permitan enriquecer el Anteproyecto.

Se vuelve a convocar al CCNN y se incorporan o desechan las aportaciones recibidas siempre fundamentando el porqué de cada una de las resoluciones. Se vuelve a publicar en el Diario Oficial de la Federación ahora como Proyecto de NOM y se vuelve a abrir un periodo de 60 días para recibir comentarios técnicos que lo puedan enriquecer u objetar, de acuerdo al artículo 47 frac. I de la LFMN y del 33 del Reglamento de la LFMN.

Hasta el momento ninguno de estos pasos se ha llevado a cabo, ya que no está contemplado en la Ley que se pueda elaborar la norma obviando los artículos mencionados con anterioridad, aunque la Ley Federal Sobre Metrología y Normalización, en su artículo 48, le da una salida al ejecutivo federal y es que en caso de emergencia la secretaría de Pacchiano puede sacar una NOM sin necesidad de publicar un Anteproyecto y Proyecto previo, pero señalando –en el artículo 35 del Reglamento de la citada Ley– la obligación de la Secretaria que comanda Pacchiano a dar aviso de cancelación de la Norma de emergencia cuando las condiciones que han generado la emergencia terminen.

Esto significa que la famosa NOM estrella del gobierno Federal solo tendrá vigencia durante poco menos de un mes, ya que la famosa «temporada de ozono» está por terminar. Si el gobierno se empecinara a dejar esta NOM de emergencia vigente tiene otro problema.

La falla que tiene el Gobierno Federal es que hasta la fecha no se ha podido determinar con certeza que los autos sean los causantes de las contingencias ambientales, por lo que elaborar una norma que regula un hecho indeterminado es absurdo, si no infantil. A pesar de que la autoridad dice que con la nueva  norma dejaran de circular un millón 200 mil autos, la experiencia en la vida real ha demostrado que las contingencias se presentan aún cuando han dejado de circular más de 2 millones de autos con el Doble Hoy No Circula, lo que pone en entredicho la muy ligera apreciación de los políticos y técnicos involucrados.

Al no estar adecuadamente identificada la causa de las contingencias ambientales, en este caso el carácter de emergencia que establece el artículo 48 de la Ley Federal de Metrología y Normalización, pierde toda validez pues no se puede emitir una NOM cuando las causas que motivan su promulgación no se han determinado con exactitud. La secretaria de Pacchiano debería calmar sus ánimos y seguir lo estipulado en la ley: formar un grupo de trabajo que determine que es a lo que se están enfrentando.

Pero en vez de lo anterior, lo que vemos es que tanto el gobierno federal y el gobierno de la Ciudad de México están enfrentados en una guerrita absurda de la cual ambas partes saldrán muy dañadas si no hacen el trabajo por el cual se les paga. Pacchiano debe considerar que esta norma de emergencia solo tendrá una vigencia de seis meses según lo estipula el mismo artículo 48.

La temporada de ozono terminará en unos cuantos días, ¿no sería mejor dejarse de payasadas mediáticas, buscar a verdaderos expertos y ponerse a trabajar seriamente en este problema?

Lo cierto es que es patético que sigan por este camino. Por cierto… ¿y nuestros diputados y senadores que están haciendo al respecto? Lo de siempre: nada.

Si los verdaderos políticos –o los especialistas que no estén comprometidos con alguna de las partes– se ponen las pilas después de la promulgación de la Norma de emergencia del gobierno federal, tendremos una andanada de recursos que echaran por tierra la NOM de Peña Nieto.

¿Sabía usted que el Popocatépetl es el que entre los 70 volcanes activos que hay en el mundo es el que más bióxido de azufre lanza a la atmósfera? para que se dé una idea, el Popo ha lanzado a la atmósfera en un solo día más de 70 mil toneladas de SO2, volumen que supera por mucho lo que todas las ciudades de México y Centro América producen en un año. Esto se puede verificar directamente en la página del CENAPRED.

Estimado lector, si le dijera cuanto CO2 (Bióxido de carbono) lanza el Popo en un día se desmayaría, esto lo veremos en otra entrega.

 

@EnriqueDavilaV


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