DeVotos y otros políticos Nonsanctos: El clan Taddei se acomoda

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Resulta que en la 4T el apellido Taddei funciona mejor que cualquier currículum. Guadalupe Taddei, la que llegó al INE gracias al voto de la mayoría de Morena y se fue entre señalamientos, dejó sembrada una red familiar que sigue cobrando como si nada. Hijos, sobrinos, primos y hasta el primo del primo aparecen en las nóminas federales y estatales como si el erario fuera un negocio familiar.

Empieza el inventario. Su hijo Luis Rogelio Piñeda Taddei es secretario particular del gobernador de Sonora, Alfonso Durazo, quien además preside el Consejo Nacional de Morena. Otro hijo, Jorge Francisco, anda en las nóminas del Instituto de Becas sonorense. León Fernando pasó por el Tribunal de Justicia Administrativa y después por la Conade. El sobrino Pablo Daniel Taddei Arriola dirige LitioMX desde que López Obrador lo puso ahí. Cuatro años después, la empresa no ha sacado ni un gramo de litio, pero el sueldo sí se cobra puntual. Su papá, Jorge Luis Taddei, fue delegado del Bienestar en Sonora todo el sexenio anterior y ahora se mueve en estructuras del partido.

La lista sigue: Ivana fue diputada de Morena, Jorge Carlos pasó por la Comisión de Áreas Naturales Protegidas, un primo en el Instituto Sonorense de la Juventud, y por ahí andan tíos y más parientes. Según revisiones de transparencia, entre Guadalupe y al menos siete familiares suman cerca de 12 millones de pesos anuales en salarios públicos. No está mal para una sola familia.

Lo irónico es que mientras predican austeridad republicana y “primero los pobres”, el clan Taddei se acomoda en la burocracia dorada como si fuera herencia. LitioMX es el ejemplo perfecto: mucho discurso de soberanía y cero mineral extraído. Pero el director, sobrino de Lupita, sí compró terrenos y camioneta de contado. Qué eficiencia.

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La pregunta que nadie en el oficialismo quiere responder es sencilla: ¿quién se hace cargo de este enchufe familiar? La presidenta Sheinbaum heredó el paquete y hasta ahora el silencio es ensordecedor. En Sonora, Durazo defiende a los suyos. En el fondo, el mensaje es claro: en esta transformación hay transformados de primera y de segunda. Los Taddei, vaya que sí, son de los primeros.

Al final queda el mismo sabor de siempre. Se fueron los de antes y llegaron los de ahora… con la misma costumbre de acomodar a la parentela. Solo que ahora se hace con discurso de izquierda y sueldos de derecha.

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