Alianzas PAN-PRD pero bajo condiciones indeclinabes

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Que el PAN se alíe con el PRD para frentes electorales no es novedad, ya lo ha hecho antes. Lo interesante es que los gobiernos emanados de esas alianzas no han dado resultados adversos a los principios de doctrina panista. O ha prevalecido el PAN en el gobierno ganado o, lo peor, es que ambos partidos perdieron su participación en el gobierno, al apostar a candidatos ajenos a los mismos, que los dejaron fuera.

Es muy comprensible que muchos panistas o simpatizantes de Acción Nacional se inconformen con las nuevas intenciones de alianza PAN-PRD, alegando algunas divergencias doctrinales pero sobre todo las ideologías y prácticas de gobierno.

Un claro ejemplo de esto es el apoyo perredista convertido en ley, del aborto en el Distrito Federal, que el PRD se empeña en ampliar a otras entidades federativas. Es decir que no quitan el dedo del renglón de autorizar el infanticidio de nonatos, y esta legalización es contraria a la defensa panista de la vida.

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Otra divergencia inaceptable es la distorsión del concepto de matrimonio, que junto a otras organizaciones políticas del mundo, es apoyada y promovida por el PRD. La correcta concepción del matrimonio es bandera indiscutible del PAN, por lo que hay posiciones contradictorias.

También el apoyo perredista a la distorsión de la natural concepción de la sexualidad humana, que el PAN denuncia, cuando el PRD ha apoyado y busca imponer en el país de la homosexualidad, separa a ambos partidos.

Algo más: la también apoyada corriente internacional en contra de la familia natural, y la difusión perredista de concepciones inaceptables de familia, ponen una barrera para un gobierno conjunto PAN-PRD.

La lucha contra la corrupción es bandera de ambas organizaciones, pero en la práctica en los gobiernos perredistas esa lucha no se ve por ninguna parte. En los gobiernos panistas, en donde ha habido funcionarios corruptos, sí hay algunas acciones para castigar a los culpables. Nueva distancia pragmática.

Sin embargo, en otros planos hay coincidencias de doctrina y política entre ambos partidos, como es la lucha contra la pobreza, aunque en la práctica el PRD la ha utilizado abiertamente para hacer clientelismo político.

¿Cómo se podría hacer una alianza electoral de gobierno entre el PAN y el PRD, que pudieras ser aceptable para muchos militantes y simpatizantes panistas? Tendría que ser con un pacto perfectamente definido, en que se excluyeran de la campaña y del gobierno ganador todas las cuestiones de doctrina y de praxis perredistas que son inaceptables para el PAN, como los casos señalados del aborto, el matrimonio, la familia y la sexualidad.

Las plataformas y programas de gobierno ofrecidas deberían tener una indeclinable posición sobre lo aceptable y lo inaceptable. En realidad, al PRD no le costaría mucho trabajo si se lo propone, pues lo moralmente inaceptable para el PAN bien pueden las dirigencias perredistas guardarlo en un cajón y ponerle llave. Yendo solo a elecciones el PRD no tiene ninguna posibilidad de triunfo, y con el PAN la tendría.

Otro aspecto muy importante sería la integración del propio gobierno si se ganara la elección, y es la exclusión anticipada de las personas del PRD que son los grandes promotores de esos temas que el PAN nunca aceptará, ya mencionados y de quienes son conocidos por prácticas corruptas y clientelistas en el gobierno.

Tratándose de candidatos a diputados, el PAN tendría que imponer a sus propios candidatos, demostrando por supuesto que son honestos, íntegros y comprometidos con el bien común, o candidatos externos o perredistas con las mismas cualidades. Ninguna persona con “mala fama pública”.

Hay algo que une a ambos partidos, y para mal. Se trata de las desgastantes luchas internas por el poder y las acusaciones de corrupción en elecciones y candidaturas, pero este desgaste de imagen ha perjudicado más al PRD que al PAN. Esto podría restarle votos no partidistas al PAN si se alía con el PRD.

Finalmente, el partido fuerte en las entidades en donde habrá elecciones locales en 2016 es el PAN, que reuniendo fuerzas con el PRD podrían juntos ganarle al PRI. Por esta razón, el PAN está en posición de imponer semejantes compromisos al perredismo, y hacer alianzas aceptables internamente, al menos para la militancia que confíe en que esos pactos se llevarían a campaña y al eventual gobierno o legislatura.

Ganarla al PRI no puede ser un fin político, sino un medio, y que sirva para hacer un buen gobierno y buenas leyes, sin claudicaciones ni compromisos contra los principios panistas.


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